martes, diciembre 28, 2004

Feliz, feliz en tu día

Fue una noche de ocio condimentada con una poca dosis de insomnio, deambulando por la red de redes, vi una pequeña parcela muy linda rodeada de verde limón, y me dije: “Ergo, aquí hay que levantar algo.” No, no era una parcela de mujeres precisamente. Así imaginé un rancho donde albergar mis limaduras que tanto espacio venían ocupando en mi cabezota. Me arremangué, y fratacho en mano, salió esto:

“En una noche como hoy, vísperas de navidad, comienzo mi aventura virtual. La quietud que reina en el ambiente me insita a pensar, pero el sueño me detiene. Ni siquiera tengo resto para leer, me voy a dormir con el gustito dulce de que brevemente estaré con ustedes... ¡Feliz navidad! (por si a alguien le interesa)” (24 de Diciembre del 2003)

Así fue amigos, el pasado 24 este rancho virtual ha cumplido 1 año ni más ni menos, y por supuesto, aún no ha dejado los pañales y patalea locamente si no le doy bolilla. Sin embargo, tiene suficiente edad para festejar. Seguí leyendo que la fiesta está por comenzar, pero dependerá de vos el éxito o fracaso de la misma, si no pretendés asumir esta responsabilidad, dejá de leer, andá al baño, meditá y volvé renovado. Caso contrario, si te sentís más seguro que Alcatraz, pasá, después de las plantas carnívoras está la entrada.

Como ya se ha dicho antes, “la entrada es gratis, la salida, vemos”: bienvenido.
¿Llegaste a esta altura de todo el texto?, que halago. Bueno, entonces estás adentro, has entrado a la fiesta del primer cumpleaños del rancho virtual, con estilo. No me digas que no te diste cuenta (dije que no me lo digas). Bien, presioná el botoncito de la imaginación (tu imaginación), vamos a necesitar un poquito de esfuerzo neuronal.
Mirá, a la derecha tenés la mesa dulce e inmediatamente la mesa salada, y si mirás detrás de ambas vas a encontrar las barras libres de lo que quieras tomar, junto con la pileta burbujeante repleta de ninfas aseándose, pegada a la mesa de las comidas exóticas (aunque lo más exótico es el mantel, una joya del siglo XIX adquirido en lo que hoy se conoce como el barrio de Once en Bs.As.) Acá hace su entrada tu imaginación, las mesas las completas vos, vos decidís qué comés en definitiva; y el aspecto de las ninfas dependerá de si te gustan o no las mujeres, y de tu capacidad de creación, yo las veo insoportablemente bellas.
Al extremo opuesto están los alegres y sorprendentes bufones haciendo malabares políticos: giran en el aire Bush, Aznar, Bin Laden, ¿ese es Menem?
¿Qué más?, la gente que llegó antes que vos a la fiesta, están todos dispersos por ahí, andá y hablá con alguien, hacéte amigo. Y no te pierdas a los famosos, esta fiesta cuenta con una galería de gente con fama que se esconden de los paparasis y de la humildad. Nuevamente asistimos a un hecho histórico: nuestro fotógrafo especialmente dispuesto para la ocasión ha podido fotografiar a Mick Jagger abrazando a Palito Ortega, es su segunda foto después de varios años en que no se veían, esta fiesta une a todos, estoy tan contento que creo que me voy a servir un plato de caracoles con alcachofas fileteadas y me voy a sentar a admirar la fiesta. Te dejo libre, dale, andá, agrandá la fantasía, poné más fuerte la música… ¡y a ver alguien que le diga al mozo con mala cara que se suba los pantalones y se ponga a trabajar!

En fin amigos, un año más, un año más viejo. Así como dicen que Jesús vino al mundo, de la misma manera planté, y en el mismo día, el primer ladrillo profundo de este rancho: desnudo. Sí, desnudo porque es más cómodo. En Tartaria, las construcciones tienen una mayora calidad de estructura debido a que los albañiles se acostumbraron a trabajar desnudos. (¡Bueno, pará la imaginación, eso era para el párrafo anterior!). Gracias a todos por asistir, no se pierdan de vista.

¿Querés contar lo que imaginaste?, dejá tu comentario ni bien termines de leer. También podés pedir pastillas para el malestar estomacal por imaginar tanto alcohol a ergodigital@hotmail.com
Advertencia: Las ninfas no superan el límite de la imaginación. Cualquier intento de llevarlas a la realidad puede desembocar en una frustración.

lunes, diciembre 20, 2004

Lea que lindo, señora. Nro. 7

El amigo Nicolás Latella, hoy se anima nuevamente a dejarnos sus palabras. Por si nadie lo recuerda, el mismo que viste y calza cortó la cinta para inaugurar la primera emisión de esta prestigiosa sección. Lo podés ver en el primer Lea que lindo, señora.
Ahora nos deja entrever que detrás de las miradas hay mucho más que lo que encontrás delante, el poder de los ojos en los ojos es inclaudicable. Y dale, qué esperás, mirálo.

Miráme
Salimos juntos por las calles rosas y nos metimos en el medio del ambiente fogoso. Me mirabas, me decías, pero no me hablabas. Los dos sabíamos que no faltaba mucho. Los dos sabíamos que algo pasaba. Los dos nos dimos cuenta que vos eras más que una simple espía y yo era más que un simple espiado. Éramos dos personitas jugando a ser superhéroes. Y así se fue dando todo y como todo se va dando me hace pensar que ya no da para más y tenemos que dejar de espiarnos. Pero hagamos un trato, yo no digo nada y vos tampoco.


Nicolás Latella
nlatella@hotmail.com


Decíle algo al amigo Nicolás, dejá tu impresión y tu sabiduría justo debajo de todas estas líneas.

¿Cómo hago para estar en la vitrina de Lea que lindo, señora? Fácil, sólo tenés que mandar aquel texto de espíritu y cuerpo breve que tengas perdido entre tus cosas a ergodigital@hotmail.com Así sin más, quedarás detrás del cristal y todos podrán leer y comentar eso que pensaste y transformaste en discurso.

Me despido alegre, la vez que viene, estaremos de fiesta. Espero que todos asistan, pronto legarán las invitaciones.

lunes, diciembre 13, 2004

Lea que lindo, señora. Nro 6

Amigos, nuevamente se abre el telón de la sección dedicada a los textos breves, pero no por eso menos emotivos, de los visitantes de este rancho. Hoy, mi amiga Lucy in the Sky, nos deja su epopeya vivída en una pensión de esta ciudad que nos devora sin masticar. Los dejo con los actores de este...

Teatro Mágico. No se permite la entrada a todo el mundo.

Si alguien leyó “El Lobo Estepario” de Herman Hesse, sabrá de lo que estoy hablando. Quiero aclarar de antemano que no lo terminé de leer, por lo tanto como en las películas, no quiero que nadie me diga como termina.
Los invito a formalmente a que se sitúen en un episodio que viví hace unos días, no importa la fecha exacta, lo que importa es con quien. Cocina de pensión porteña, mediodía, aguardando al costado de la hornalla que no se me pegue el arroz, estaba yo. Ella, Mary July, picando cebolla con la delicadeza con la que se le pueden cortar las uñas a un recién nacido, uniformada en sus sandalitas de casi 7 cm de alto, su pollerita de secretaria negra y su remerita roja escotada que invitaba a cualquier hombre a mirar un poco más. Yo, con mi pantalón de verdulería, mis pantuflas floreadas de abuela, la cara de recién me levanto y mi pelo de no me peiné y tampoco pienso hacerlo. Marina, en situación bastante similar a la mía, pero con el pelo húmedo. Comentario va, comentario viene sobre el libro entre ella y yo. La frase desencadenante fue: Qué repulsión y a la vez reconocimiento tengo en lo que el protagonista llama “vida de burgueses: vida llena de moralidad y salud, de levantarse temprano, de cumplimiento de obligaciones, de fiestas familiares moderadamente alegres, de ir a misa los domingos y de acostarse pronto”; yo agregaría nunca un vaso de alcohol de más, siempre 2 litros y medio de agua mineral Villavicencio por día recorriendo sus venas, 100% de oxígeno en los pulmones y jamás una notita en el cuaderno de comunicaciones donde la señorita dice “su hijo se dispersa en clase”. No terminé de parafrasear el libro que Mary July me mira cual buen cristiano mira a un hereje y a la vez sonriendo tímidamente y diciendo: “¡Ay! Yo soy así”. Estupefacta, así me quedé. Pero yo no quiero decir que está mal, hasta sé que conservo mucho de eso en mi cabeza y revoluciona la maraña de neuronas que me queda. Sólo quería comentar el libro con Marina. Apelé inmediatamente a mis recursos orales con el objetivo de argumentar mi postura. Puse en juego todas las habilidades gestuales habidas y por haber. Resultado: mi arroz pegado en la olla y Mary July contándome cómo fue que se salvó de quedar en estado vegetativo de por vida.


Aquí concluye entonces esta nueva emisión de "Lea que lindo, señora"; el rincón donde todos pueden entrar. Incluso vos, sí, vos que estás leyendo esto, podés colocar tus palabras en una botella y tirarlo al mar de la red. Aseguráte que llegue hasta las costas de ergodigital@hotmail.com y tenés tu lugar asegurado para que todos lean lo que escribiste.
Por último, ¿comentarios sobre lo que acabás de leer?, justo aquí debajo podés dejar tu opinión, o directamente hacia el autor escribiéndole un e-mail.

lunes, diciembre 06, 2004

Ausencia justificada y bienvenida a nuevos lectores

Estuve desaparecido, por si algún alma perspicaz lo notó al sentir la ausencia en su casilla de correo del clásico e-mail metiche: “Gente linda y soñadora”, esa suerte de chicharra que anuncia una nueva publicación en este rancho virtual intitulado Ergo-Digital; y por la que muchos habrán llegado hasta aquí, si el Cartero Contratado cumplió con su misión.
Haya ocurrido esto, o no, siento que debo una explicación a usted, amigo/a lector, y a su vez, a usted amigo/a que has cruzado por primera vez la puerta de este rancho, y no entendés muy bien qué es esto. Si es así, no seas tímido/a, pasá, vení, seguí leyendo, podés dejar tus cosas en el perchero.

Paso a contar, uno nunca termina de acostumbrarse a las malas rachas, esas fuertes ráfagas de mala suerte que te escupen arena en los ojos y te complican el andar.
Ocurre que esta vez, la mala racha, además de la arena, me aplicó una certera bofetada con su gran mano repleta de microchips y hardware defectuoso, noqueando a cualquier ser mortal que tenga algo de sangre humana en las mejillas. Así fue entonces como aterricé en la triste realidad y tuve que asistir imprevistamente al funeral de un gran compañero de ruta: mi disco rígido, el cual, siguiendo con las metáforas oscuras…quedó más rígido que nunca el pobre. “Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío… la la la la la, la la la la”, cantaba Alberto tan cortésmente.
¡Pero que rabia da, cuando el amigo se lleva consigo un número importante de archivos y artificios, que ciegamente había dejado en su fiel custodia bajo siete llaves de algoritmos! Ay, Ergo. ¿Por qué no te avivaste antes hermano?
Todo fue muy repentino. Ni bien me dispuse, luego de una hora de inactividad, a ingresar en la catapulta que me arrojase nuevamente en la red, algo había cambiado: todo estaba triste y sombrío, un viento helado soplaba. Ante mis ojos, mi máquina parecía agonizar jadeando un terrorífico… “El sistema no encuentra ningún dispositivo. Presione cualquier tecla para intentar nuevamente”… el rastro del guadañazo final.
Aquel amigo que me brindaba 8 gigas de cajones para guardar mis chucherías, se desangraba para irse pronto a los sueños eternos y la colinas del gris edén de silicio. Ninguna tecla sería capaz del milagro.
Intenté todo, resucitación con CD ROM, puntapiés con borcegos directos al CPU, gritos desaforados pataleando efusivamente, rociarla con alcohol y amenazarla con un fósforo, etc. Nada surtió efecto, el juego estaba empezado y me había tocado la peor mano.
Conté hasta diez, fui al baño (esto siempre me sucede cuando los nervios dominan mi cuerpo), y luego desemboqué en la conclusión de que me hacía falta un amigo nuevo, lejos estaba creer en el milagro de la tecnología y resucitarlo. Nada consolaba la tristeza de que mis pobres archivos nacidos en cautiverio, tan pichoncitos ellos, jamás pudieron ver la luz de una jaula más segura. Que mundo tan cruel. Por suerte hoy tengo un amigo nuevo… pero esta vez, estoy menos confiado y me compré varias jaulas digitales. Algo aprendí de todo esto. Ahora… hay que seguir.

No dudes en dejar tu pésame o tus palabras de aliento comentando justo debajo de estas últimas líneas.
Próximamente, la sexta emisión del prestigiosísimo, “Lea que lindo, señora”, la sección dedicada a los relatos cortos de todos los lectores y amigos. Está de más decirte que podés participar enviando tus creaciones a mi buzón de correo: ergodigital@hotmail.com

jueves, octubre 07, 2004

Lea que lindo, señora. Nro. 5

Una vez más, una nueva emisión de esta prestigiosa sección, dedicada a ustedes amigos lectores, se complace en presentar una visión del bajo mundo urbano. Veloz, monótono y oscuro mundo que se desparrama bajo tierra donde el sol nunca fue bienvenido. Saquen el boleto, los dejo con las palabras de mi amiga Margarita…


Subte

Me sorprendió no haberlos visto antes. Estuvieron siempre ahí, pasando fugazmente delante de mis ojos, evitando las miradas. Transitando... como yo.
Quietos, mirando el tiempo pasar en la pared del túnel, avanzan matando segundos en cada estación, viendo la gente pasar y permaneciendo inmóviles en el vagón.
Es el mismo aire denso y agobiante el que respiran en el fin de la jornada rozándose quizás por primera y única vez.
Entre vendedores ambulantes, cuerpos dormidos y esporádicos empujones, los nadies, esos seres anónimos comparten un lugar en el mundo mientras se pelean con sus pensamientos.
No se han visto antes, pero todos viajan, buscan desesperados subir la escalera de la estación para respirar. A algunos los esperan y otros no dejan nunca de esperar. Pero todos dejarán bajo tierra aquel efímero encuentro donde no supieron mirarse.

Margarita Lizárraga
margaritalizarraga@yahoo.com.ar


Como digo siempre, vos también podes explayarte en este espacio que decanta lo mejor de los lectores que me hacen el honor de visitar el rancho. Tenés que tomar tus mejores palabras, enlatarlas y enviármelas por e-mail a ergodigital@hotmail.com

jueves, septiembre 30, 2004

Lea que lindo, señora. Nro. 4

Hoy, mi amiga Agus Tamagochi, abre el telón a nada más ni nada menos que al amor. Y sí, le hacia falta un poco de retorcijones en el estómago a este rancho. Envuélvase en terciopleo, abrace a su media naranja y disfrute de estas líneas ideales para esta estación del año.

A Arturo

¿Cual fue el factor desencadenante que empujó a mí ser a esta compulsiva continuidad de sentimientos que generalmente se denomina con la palabra “amor"?. Es realmente inexplicable y cuanto más intento encontrar juicio a mis razonamientos y pensamientos, más se me escapan, y ya todo perdió su forma, ahora todo se maneja por instinto, impulsividad, por espontaneidad, ya no se piensa, no se premedita, eso está mal, es incorrecto, inadecuado; mi mente vuela en pensamientos poco productivos, mi corazón se acelera radicalmente y prisionero de pasiones completamente insanas y desmedidas se complementa con mis pulmones que pausadamente aspiran gran cantidad de aire, que en cuanto les sea posible, exhalaran en forma de enormes suspiros. Y mis manos...pobrecitas ellas...como atolondradas buscan durante todo el día tu rostro, tus brazos, tu espalda...tu pecho; y ante la desesperación de no poder complacerse, toman el primer adminículo que les sirva de escritura y se disponen libremente a explayar todo aquello que sienten, como entes autónomos independientes del resto del cuerpo; mientras que la derecha escribe lo mas raudamente posible, la otra le hace jugarretas moviendo el papel, hacia arriba, hacia abajo, a la derecha, o a la izquierda, alternando en círculos o en zigzagueos, y una y otra vez, como en un vago intento por dificultarle la tarea a su compañera seudo-especular que se angustia, y pese a ello hace todo lo posible para que puedas enterarte de lo que le acontece a mi persona.
Superando los obstáculos, generados por mi mano anarquista, que finalmente termina rindiéndose ante este amor exaltado, tomando conciencia de que por más que juegue moviendo un simple trozo de papel, ya no puede hacer nada al respecto debido a que mi corazón, desde hace algún tiempo, te pertenece por completo; mi mano derecha termina escribiendo lo siguiente: “Quizás te parezca absurdo o algo demasiado inverosímil pero te puedo asegurar que cuando no estás a mi lado...siento como si mi corazón se fuera desintegrando de a poquito, y que al verte, cuando mis ojos encuentran tu mirada, y mis manos pueden tocarte y mi boca besarte, siento como si se regenerara por completo, provocando, este proceso, unas hermosas cosquillitas en mi pecho. Te amo.”

Agus Tamagochi
aguspmosh@yahoo.com

Si querés hacer como mi amiga Agus, agitá el tintero y mandáme lo que tengas escrito a ergodigital@hotmail.com y tus palabras quedarán impresas en esta prestigiosa sección destinada a todos los lectores.

miércoles, septiembre 22, 2004

Premio Bobera de la Turréz

Me subo a la tarima especialmente dispuesta para la ocasión, aclaro mi garganta, y me dispongo a explayarme en mi discurso como orador oficial de esta particular ceremonia.
Amigos, hoy nos encontramos aquí reunidos... ¿les gustan las guirnaldas?, las guardo desde mi cumpleaños número cinco, ¿o dieciocho?, no recuerdo bien. Decía, nos encontramos aquí reunidos, cómodamente recostados sobre el pastito de mi jardín (no, no conseguí sillas), para hacer entrega del calamitoso galardón intitulado: Premio Bobera de la Turréz, cuyo ganador ha sido elegido, nada más ni nada menos que por ustedes, estimados lectores.
Ante tremendos candidatos, debemos reconocer que ha sido difícil la elección del afortunado de hoy, quién contará con, además del reconocimiento de un puñado de internautas, un lugarcito en las entrañas de la historia, tal vez, cerca del intestino grueso.
Parece burla, pero la función de este tipo de premios es “premiar (valga la redundancia) a las personas cuya labor hubiera sido sobresaliente a lo largo de su vida en alguno de los campos premiados.(http://es.wikipedia.org/; Wikipedia, la enciclopedia libre.) Hoy el campo es la “Turrología”, la maldita ciencia que cuenta con tantos turros especialistas y que avanza día a día hacia la perfección. Las personas de labor sobresaliente, de lujo.
A modo de no hacer tan extensa la ceremonia, y dado que Georgie ya acabó con la quinta botella de bourbon, pasaré a lo importante. ¡Redoblantes!...
¡Estimados y dignísimos lectores!, estoy temblando, miro el sobre con el nombre del elegido y me dan más ganas de ir al baño… bueh, ¡The winner is…! Los redoblantes resuenan en el cielo... ¡el ganador es: Georgie! Así es, el señor Bush se lleva el galardón. Sin embargo no hay que desprestigiar a Tony que ha sabido hacerle partido ya que la elección entre ellos fue parejísima. Mr. Burns, siga participando, no pierda las esperanzas… igual, siempre lo vemos en casa.
Los marines a su lado saltando locos de contentos sin descuidar el objetivo, cubrir todos los ángulos posibles de algún ataque inesperado. Mientras, Tony hunde humillado la cabeza en el cantero de los malvones.
Estaba cantado señores, el tipo la sabe lunga en materia de Turrología, y no hay quién le gane. Dejo la medalla sobre el atril y me retiro antes de que suba a la tarima. Ustedes pueden quedarse si quieren, hay algunos canapés y fosforitos. Ah, y más tarde viene el mago, seguido luego por los cuatros fantásticos del humor, los payasos Gaby, Fofó, Miliki y Aznar.

Medalla al más turro


Si querés opinar o te sentís sólo/a y querés escribir, escribí a ergodigital@hotmail.com
Acordáte que también podés mandar tu texto corto para que sea colgado de la sección “Lea que lindo, señora”, el espacio dedicado a la bella retórica de los lectores de este rancho.

miércoles, septiembre 08, 2004

Ironías del mundo al revés

Culminé de leer la última palabra, “paz”; me recosté sobre mi cómoda silla y comencé a reír desmesuradamente, tan fuertemente que me pareció flotar en el aire. Pronto caí pesadamente y algo invadió mi cabeza. Es la tristeza, que inmediatamente derrocada por la indignación me dejó mudo por unos minutos, hasta que estallé… ¡Qué alguien me diga por favor en qué mundo estamos viviendo! (junto con un sin fin de palabras, en todos los idiomas, indignas de mencionar ante tan prestigiosísimos lectores).
La noticia me supera, me rebalsa. Intento seguir riéndome, volver a flotar, pero es inútil. Un panel de expertos, expertos-expertísimos noruegos, con sus bonitas credenciales adornándoles la frente que rezan: “Instituto de Investigación para la Paz”, entre otros grandes y expertísimos personajes desperdigados por el mundo, tuvieron la brillante y sagaz idea, de nominar para el Premio Nobel de la Paz, a dos “amigotes”, que de niños, aún sin conocerse, entrenaban jugando a la guerra con sus mayordomos. Sí, George W. Bush y Tony Blair, son, entre otros, los flamantes candidatos. ¡Aunque usted, y yo, no lo crea!
Aún peor. Si el colmo de un sordo es que al morir le dediquen un minuto de silencio; el colmo de la humanidad es que estos dos hombrecitos ganen el Premio Nobel de la Paz, por un lado, y les paguen por ello U$D 1,3 millones.
Ni se gaste, insulte al cielo si quiere, pero los hilos que tenemos en las muñecas, los tobillos, la cintura y la cabeza, no se sueltan ni se cortan con nada. Cuando quieren nos enredan y nos dejan maniatados, cuando quieren nos sueltan y nos hunden en el barro. ¡Salud!

Si querés ser parte de los expertos que catalogan a los candidatos a nuestro Premio Bobera de la Turréz, definí al más turro y luego si querés escribí a ergodigital@hotmail.com

Prepararé el podio, publicaré los resultados y entregaré el premio, el Miércoles 22 de Septiembre.











El más turro



Bush






Turrito>>>Turrazo

Blair






Turrito>>>Turrazo

Mr. Burns






Turrito>>>Turrazo



Ver resultados






jueves, septiembre 02, 2004

Lea que lindo, señora Nro. 3

Hoy mi amiga Irma, nos masajea los hombros con un texto repleto de sentidos, de imagénes sensoriales. Recuéstese y déjese abrazar, a través de sus líneas va a poder conocer el mundo que Irma nos trae a nuestra mente, el mundo de los olores.

Olores

Bajo las escaleras de la facultad, que me conducen hacia la puerta verde de salida, y huelo a las personas. Los olores del espíritu adolescente (parafraseando a Cobain) son tan inmundos como inconfundibles. Esa rubia insulsa que baja junto a mi, huele a perfume caro; pero no rico. Es que en su mente tonta el concepto de "caro, pero el mejor" es el que predomina todas sus neuronas del buen vestir y el maquillaje exagerado. Esa rubia huele mal, señores. En el otro sentido (es decir, subiendo), viene un típico "sucio y desprolijo"; un intento de hippie que no huele a otra cosa que sahumerio barato y cigarrillo negro. Ese sucio huele a sucio. Llegando al fin a la puerta, se acumulan muchos olores, puesto que se acumula mucha gente. Desodorante infantil, sobaco, muestra de perfume de baño público, cigarrillo, pata, champú, culo, laverrap, perro, fluido corporal, menta, etc.Yo, salgo a la calle, respiro el poco aire puro que me brinda esta ciudad y me voy caminando, recordando el olor a morocho recien bañado o morocho transpirado... los dos me gustan mucho.

Recuerde amigo, amiga, que esta sección está dedicada a vuestras palabras. Reúne un manojo de ellas, atalas bien fuerte y mándame una paloma a ergodigital@hotmail.com para que las suba a este pequeño, pero no por eso menos prestigioso, estante en mi rancho virtual intitulado Ergo-Digital.

miércoles, agosto 18, 2004

Lea que lindo, señora. Nro. 2

Esta es una nueva emisión de esta sección dedicada a los relatos breves. Hoy, mi amiga Amalia Gieschen, entra a este rancho virtual y nos mete en la piel de una rubia que habita el estrambótico reino de la bohemia moderna. Acomódese y lea.

Una rubia

La rubia no come cerezas como Penélope Cruz, ni cruza las piernas a lo Sharon Stone. Sin embargo, pareciera que se moviera sin pudor, con una provocación particular, que esa gotita de aceite deshilachándose en su comisura o que esa leve inclinación de su torso fueran las instantáneas que hubiera plasmado el pincel de Goya si a este pintor no se le hubiese ocurrido nacer en el siglo XIX. Los comensales siguen sus cadencias mientras se atragantan con un pepino o beben de un sopetón medio litro de cerveza negra. Algunos más disimulados; pero otros –la mayoría- ya se la han llevado a las Filipinas para gozar una intensa luna de miel.
Por el contrario, las damas carraspean, aprietan sus pobres pechos o incursionan en carcajadas verdaderamente estrambóticas y miran hacia todos lados menos hacia donde todos miran. El ambiente del lobby se ha vuelto histriónico, y la rubia parece convivir con ello en total armonía. Después de devorar len-ta-men-te su comida, se levanta, balancea su largo pelo dorado y se va, tal como llegó. Esta noche su espectro revivirá acompasado en más de un sueño viril y continuará compitiendo con más de una mujer real.



No te olvides que vos también podés incluir tus líneas. Sólo tenés que mandar a ergodigital@hotmail.com tu relato breve, y tus palabras quedarán impresas para la historia.

viernes, agosto 13, 2004

Lea que lindo, señora

Fanfarrias para la ocasión, cintita típica para estos casos, hoy se inaugura una nueva sección intitulada: “Lea que lindo, señora”, la sección dedicada, como nuestra época moderna lo marca, a la literatura en miniatura, corta, breve, eficaz, adaptada a este medio. Para usted señora, señor, que no tiene tiempo de andar leyendo tanto.
Deléitese, maravíllese, que lo bueno viene en envase chico. Hoy, inicia esta joven sección, el relato de mi amigo Nicolás Latella, quién dejó caer lo siguiente de su cabeza:


Andando

La cara en la ventana que vio fue rápida como un tren que viaja ligero de carga. Así viajaba Camila, ligera, liviana, una valija y unos recuerdos.
El vagón en el que andaba tenía una luz muy baja, sus fosas nasales eran invadidas por un olor tan particular que le recordaban a la primera vez que lo había visto.
Estaba sentado, mirando hacia un costado, disfrutando de la tranquilidad que le daba aquel banco de plaza. Camila lo vio y lo supo. Y ahora estaba yendo para su pueblo, para el pueblo donde vivieron, donde tuvieron hijos, donde fueron felices, donde se separaron, donde él acababa de morir.

Nicolás Latella, nlatella@hotmail.com


¡Usted también puede aparecer como mi amigo Nicolás Latella!, ¿escribiste algo corto y querés mostrarlo al mundo?, este rancho virtual cuenta con estantes de sobra, todos para vos. Mandáme tu relato breve a ergodigital@hotmail.com y enseguida serás plasmado en este papel que no es ningún papel, pero que oficia de papel y le sale bien.

miércoles, julio 14, 2004

Trece, ¿qué te parece?

Sábado muy tarde en la noche, mientras Buenos Aires se vestía de gala adornada de luces y gente, ella me citó después de mucho tiempo sin verla, en un apartado pero pituco bar del bajo sobre la calle Viamonte.
La última vez que habíamos hablado fue en la “tertulia de las maldiciones”, suerte de reunión elegante donde se envidian entre ellas las hijas malditas del azar. Ustedes se preguntarán, ¿qué hacía yo ahí?... no tengo ni idea, nunca entendí bien cómo llegué a ese lugar. Pero estaba, y tan mal no me trataron. Martis, tan bella y pura, es la señora de las supersticiones, la mayor de todas las hijas, que en este último encuentro con ella, me esperaba en una mesa apartada fumando finos cigarrillos negros, imprimiendo la típica postal de una reina venida a menos.
Ni bien me senté a su lado, pidió una copa para que la acompañase. Sus manos, esta vez desgarbadas, tomaron las mías buscando consuelo.
- Te has adelantado, ¿qué te trae por este mundo Martis?, dije cuidadosamente.
-Ergo, amigo, tu eres la única persona que me entiende, hasta he llegado a quererte un poco, y es por eso que te he citado.
-Pero… ¿qué ocurre, en qué puedo ayudarte yo, que ni siquiera creo en los Martes trece?, continué, tratando de entender el motivo de la cita.
Martis soltó violentamente mis manos en un alarido furioso que hizo saltar la mesa, el bar, agitando finalmente las aguas del río. Ante mi sorpresa, nadie se inmutó, todo lo contrario, el bar seguía envuelto en su bullicio normal de sábado por la noche. Finalmente, sus ojos volvieron en sí y tomó mis manos nuevamente, con calma.
-Perdona Ergo, es que no debería estar aquí contigo, no es que tú debas ayudarme, sino que he venido a prevenirte.
-Continúa, dije algo interesado y con cierta sospecha.
-Mi padre se ha vuelto loco y ha amenazado con matarme si no cumplo bien mis funciones este martes. Tienes que huir Ergo, este Martes me luciré a mi mejor nivel, le haré el día imposible a cualquier ser humano que exista sobre esta tierra, no voy a dejar títere con cabeza, invertiré cualquier mejora, le cambiaré la suerte a todo el mundo; exclamó vigorosa reventando en un sin fin de ademanes dramáticos.
-¡Huye Ergo, ve a refugiarte desde ahora!, eres el único al que no quiero perjudicar. El martes 13 de Julio, Buenos Aires, y todo el mundo, va a estar envuelto en una nube negra de mala suerte… ¿entiendes?
-Sí, dije secamente.
-¿Y, que me dices?, indagó ansiosa.
- ¿Qué te digo?...¡Que me tenés harto Martis!, estoy podrido de que te emborraches y empieces a hablar huevadas, sé demasiado bien que no vas a hacer cosa semejante, que te aburrís como una ostra los martes 13 porque la mala suerte no se concentra en un solo día y avisa de antemano, sino que se las arregla para llegar en el momento menos indicado… ¡por favor!, ¡no me fastidies!, pensar que de no haber venido aquí estaría jugando al ajedrez conmigo mismo sobre la alfombra de mi casa, y no tendría que haber perdido el partido de hoy por abandono… ¡estás loca, Martis, estás loca!...
Me levanté de golpe y me fui del bar ante la mirada desconcertada de todos. Por alguna razón que aún no logro explicar, sentí que mientras me alejaba de esa locura, la gente aplaudía.
Es simple amigos, los martes trece son sólo supercherías, estupideces tales que hacen que Martis intente generar paranoia para sumar adeptos y no aburrirse con unos pocos.
Si de casualidad te ha pasado algo este martes 13 pasado, y quieres contarlo, no dudes en enviar un e-mail a ergodigital@hotmail.com, o bien deja un comentario en la página y serás plasmado en el prestigioso “Cuaderno de Comunicaciones”.
Por último, quiero agradecer infinitamente a todos los amigos que han votado en la exactísima encuesta “Opiná cómo escribe Ergo", en un tiempo no muy lejano, mi amigo Ismael Salusi, analizará los resultados.


viernes, junio 04, 2004

Como Ergo pide perdón para no quedarse sin su parcela en el cielo

Padre, confieso que… he pecado. Te oigo hijo, me contestó con esa calma pontificia característica de gente con espíritu puro. La red, como toda red, es ambigua y traicionera, te puede proteger (de una caída por ejemplo) tanto como te puede atrapar, usted lo sabe Padre. Lo sé hijo, pero no temas, continúa… ¿en qué has pecado?, me respondió. Espere, no se apure. El problema Padre, es que mi pecado no es uno solo, son varios. Si bien no alcanzaba a verlo, sentí como el Padre comenzaba a incomodarse ante mis palabras impuras que lo hacían persignarse varias veces seguidas, frenéticamente. A pesar de mi vergüenza, debía seguir con mi confesión… podía sentir el peso de los ojos de Dios insoportablemente posados sobre mis espaldas. Comencé mi relato sobre cómo llegué a pecar teniendo mucho tacto en mis palabras: resulta, Padre, que nunca pensé que Internet me llevase por caminos tan heréticos, ¿habré sido engañado? El caso es que todo comenzó cuando mi tía sexagenaria, la tía Pepa, que tenía tiempo sin verme, vino orgullosa y radiante a visitarme con la noticia de que se le había cumplido el sueño de toda su vida. Acto seguido me dejó una dirección de Internet para que visite y se fue por donde vino, sin más que agregar. ¡Cómo no le iba a hacer caso!... ay Padre, si usted le hubiese visto la cara rejuvenecida (ojo, nada de cirugías tiene la Pepa), llena de energía y diez años menos como mínimo; hasta con un aura angelical podría decirle… ¡estaba bárbara! (en el buen sentido Padre). Imagínese que ni lo dudé, cacé el mouse y entré… claro, ahora que lo pienso, debí darme cuenta que visitando “gorditas-calentonas.com”, la tía me estaba llevando por el mal camino. En fin, por lo que vi, se mantiene bien la tía, digo, mantiene todo en su lugar.
Sí, lo confieso Padre, y este es mi primer gran pecado… hice una pausa e imaginé el rostro desencajado del Padre que no me detuvo, ¡nada me detenía!, estaba más que dispuesto… sí, ¡vi pornografía por Internet!, pero juro que fue por una causa noble... luego, hubo otra pausa infinita como los cielos.
¿Continúo Padre?... ¡Ave María, Madre de Dios!, se escuchó del otro lado del confesionario junto con un sin fin más de murmullos celestiales… prosigue hijo, dijo finalmente. Respiré hondo y seguí adelante: lo que olvidé mencionarle antes, es que la tía además de darme la dirección de su página, me dejo instrucciones precisas de difundirla… no me quedaba otra Padre, es que yo la quiero a mi tía. Las instrucciones eran que lisa y llanamente mueva mis influencias (pobre tía, tal vez se pensó que yo era una especie de Guillote y ella una especie de ¿Samantha?), y lo hice: apenas pude desembarazarme del efecto que me causaron sus pecaminosas fotos y videos, abrí mi humilde programita de e-mails masivos e inyecté en la red la endiablada dirección adjuntando, lo que a mí me pareció, su mejor foto. En total, no recuerdo cuantos correos mandé, cientos, miles tal vez… sí Padre, ¡envié mails basura a todo el mundo!... Pepa agradecida, desde luego. Como el Padre, luego de esto no pronunció vocablo, decidí seguir… ¿qué podría ser peor?, si ya podía sentir el calor de las llamas del infierno incendiándome las venas, evaporando mi sangre.
Finalmente Padre, y espero que me comprenda, luego de promocionar a mi tía, apareció en mi Messenger mi gran amigo Ismael Salusi y... ¡abusé de él por largas horas!... ¡NO!, de Salusi no, ¿cómo se le ocurre?... del chat le hablo, abusé sin conciencia, estaba poseído, mis palabras no eran mis palabras, dije cosas que nunca se me hubiesen ocurrido, no fue tan malo. En todo caso luego puede preguntarle a Ismael si tiene dudas.
Así es Padre, no pude ni puedo dejar de pecar, por eso he venido hasta aquí… ¿eso es whisky Padre?... ¿cómo dice eso hijo?, me contestó indignado. El olor lo delata, el confesionario es chico, ¿vió?, y tengo buen olfato… ¿Qué me dice, Dios podrá perdonar mis pecados? Hubo un silencio sepulcral por unos segundos. Luego el Padre se aclaró la garganta y dijo: el Señor siempre perdona, pero para resarcirte debes rezar cincuenta Padre Nuestro, eliminar las cookies y todos los archivos temporales de tu máquina para que no queden rastros de tus pecados cometidos. Además, rociar con agua bendita (que el Padre Lorenzo vende en la puerta a 3 pesos el medio litro, una ganga) el disco rígido, y finalmente enviar un mail a todos tus contactos promocionando la última oferta de la iglesia: “si te casas embarazada te llevas la cuna, bien lijada, lustrada y adornada a elección, gratis”.
Terminé obedeciendo, ¿qué otra me quedaba?, si al fin y al cabo, todos somos y seremos corderos de Dios.

Esta suerte de confesión está dedicada a aquella o aquellas elegantes y “purísimas” mentes episcopales, que no tuvieron mejor idea que inventar que hacer ciertas cosas en Internet es pecado. Muchos sabrán cuáles son esos pecados de los que hablo ya que salieron en todos los medios, y como esto realmente me parece tal idiotez, no me dan ganas ni de gastar caracteres en mencionar el resto, tres de ellos ya los he nombrado en mi confesión y con eso basta para comprobar la imbecilidad de los llamados hombres de Dios.
Para terminar, me gustaría compartir con ustedes un fragmento de un ensayo de Bertrand Russel, publicado en 1971 en un libro, que compila material de este escritor inglés, llamado “Por qué no soy Cristiano”. Que resume en mi opinión la patética maquinaria de miedo en que se funda el cristianismo. Dice Russel: “El argumento cristiano usual es que el sufrimiento del mundo es una purificación del pecado, y, por lo tanto, una cosa buena. Este argumento es, claro está, sólo una racionalización del sadismo…” (B.R: pág. 39, Ed. Sudamericana)
Pero no todo está perdido amigos, enviar sus comentarios y opiniones, a ergodigital@hotmail.com y quedarse clavado en el “Cuaderno de Comunicaciones”, no es pecado. A propósito del cuaderno, seguí recibiendo en estos días, algunos comentarios sobre la publicación anterior respecto a las peripecias del otoño. Reproduzco textual las palabras que envió “El Cuervo”:

-del Cuaderno de Comunicaciones:
“......y sí don Ergo....el otoño es así ...los árboles cuando pasamos nos hacen sentir triunfadores y nos arrojan sus hojas amarillas y que pensemos que son pétalos de rosas...pero claro no tienen su perfume......y entonces se trasforman al llegar al suelo en un modesto colchón, para que pasemos silenciosos y no despertemos a esas baldosas atrevidas que siempre nos miran desde abajo y que nosotros caminamos sobre ellas con la frente alta y las ignoramos la mayoría de las veces...por eso ellas se vengan y cuando llueve esconden el líquido que ellas mismas trasforman y que luego nos escupen para arriba....yo calculo que al oír nuestro rosario de puteadas se deben reír bajito (tipo perro Patán)....también pienso que a esos lindos animalitos llamados perros, cuando caminan sobre ellas les deben hacer lo mismo...entonces ellos en venganza les dejan ‘un regalito’ sobre ellas, pero los árboles que están expectantes a lo que pasa, al ver pasar el animalito también lo saludan con una lluvia de hojas ....y sucede el ‘milagro’…por arte de magia el ‘regalito’ desaparece...pero he aquí que la inteligencia del hombre lo descubre.....y es así como perfeccionamos nuestro vocabulario con unas nuevas palabras que inventamos......¡¡¡otoño !!! Y la...p...que te p......”
Gracias Cuervo por tan atinados comentarios, parece que el Señor Otoño se ha vuelto más popular que Ronaldo.
Recibido: Ergo

martes, mayo 25, 2004

-del Cuaderno de Comunicaciones
La señorita Irma (quien ha hecho su primera aparición en este cuaderno legendario el 9 de Marzo de este año), a propósito de la cuestión otoñal (publicada el 23 de Mayo), me ha mandado como bien ella dice, su "pequeña contribución estacional ". He aquí la mayor parte de sus atinadas, sagaces y a veces violentas palabras: (fragmento) "en estos días es incríble la capacidad que tiene nuestros zapatos de descubrir las baldosas sueltas, cargadas de una interesante cantidad de agua de zanja bien barrosa que se
desprende del suelo cual escupitajo feróz hacia nuestras botamangas e incluso nuestras pantorrillas y muslos (sobre todo en mi condición de petisa). Más incríble aún es que en situaciónes en las que tenemos 'piedra libre para todos mis compas' y entonces zafamos de estas mojaduras baldósicas; caminamos triunfantes y sequitos hacia la parada de aquél colectivo inóspito que nos rociará con una abundante cantidad de agua estancada al pasar por el cordón de la vereda en que estamos parados. Es por eso, mi querido Ergo, que el Otoño es maldito, travieso, hinchapelotas y nos quiere sucios, friolentos, resfriados, malhumorados y empapados de la propia ciudad... en fin, es un hijo de la gran puta y quiero que llegue la primavera para ver a Pappo en Palermo y pegarle a un payaso en Plaza Pueyrredón (más conocida como Plaza Flores)..."
Creo que Irma lo dijo todo, por su discurso, yo le recomendaría al señor Otoño que no se le acerque a menos que traiga de la mano a su prima la Primavera, pero no creo que al Invierno le guste...
En fin, gracias Irma por comunicarte nuevamente. Sin olvidarme de la señorita Agustina, según ella, alias "Desquiciada Mental", a quien agradezco sus más que cálidos comentarios. Y usted, sí, usted que está leyendo, si quiere estar en este "Cuaderno de Comunicaciones", escriba sin tapujos a ergodigital@hotmail.com
Recibido: Ergo

domingo, mayo 23, 2004

Ergo y las peripecias del Sr. Otoño

Señor otoño, compadre: la con… ¡EPA!, no Ergo, no tenés que caer en la puteada chabacana, debe haber otra forma. Pido disculpas. Amigos, empecé mal, lo reconozco, pero ocurre que estoy indignado. Vamos de nuevo. Caminaba yo, como un Quijote posmoderno por las callecitas de Buenos Aires que tienen ese que sé yo, ¿viste?; temprano en la mañana bajo un sol tímido que apenas calentaba mi ropaje, y se abría paso fácilmente entre los árboles, que extendían sus ramas desnudas hacia el cielo como si quisiesen tocarlo. Bajo mis pies, una alfombra de hojas muertas cubría la vereda como si por descuido alguien las hubiese dejado caer la noche anterior. Respiré el aire fresco mientras seguía caminando y pensé: que buen día, es tan lindo el otoño, esas hojas amarillentas escondiendo la tristeza gris del cemento, dan a la calle la calidez que el frío no puede dar a nuestros cuerpos. ¡Pero no solo el cemento escondían las muy turras!, ni bien di mi siguiente paso, oculto bajo la onírica alfombra de hojas muertas, un majestuoso regalo canino me emboscó y se esparció por toda la suela de mi zapato derecho, como manteca. Quedé patitieso unos instantes, parado únicamente sobre mi pie izquierdo. Todo mi pensamiento sobre la belleza de aquella mañana, había sido corrompido y derrumbado por los residuos de lo que, tal vez, hubiese sido un gran banquete: porque al menos me habré topado con tres cuartos kilo de excremento fresco. En ese preciso momento de rigor, la voz de Joan Manuel Serrat retumbó en mi mente, y me dijo: “recuerda que pisar mierda trae buena suerte”. No me conformó, nada me conformaba, ¡de no ser por esta estación del or… (¿Otra vez?)… yo no tendría la SUERTE de tener que estar limpiando mi zapato en la zanja!
En fin, luego de los eternos quince minutos que tardé en sacar la hedionda sustancia de mi zapato: usando el agua de la ya dicha zanja, el cordón de la vereda, la página de fúnebres de Clarín, y por último, el verde pastito de un cantero; decidí seguir mi camino y me alejé, luciendo mi peor cara, ante la mirada risueña de unos simpáticos niños que estaban en la misma vereda del hecho. Y que ¡oh! casualidad, tenían en su poder a un enorme ovejero alemán adulto, al cuál todos acariciaban y felicitaban como si hubiese logrado alguna hazaña importante.
Señor otoño: ¿es esta la manera de tratarme?, a mí, que siempre he admirado la belleza de su estación…
Amigos: la conclusión es ambigua. Por un lado, les puedo recomendar no admirar demasiado al otoño, al parecer no le gustan las adulaciones. Y finalmente, dentro de un marco más racional, fíjense por favor por donde caminan, sobre todo, en esta época del año. Porque de última, yo la saqué más o menos barata, pero vaya a saber uno qué otras cosas se esconden bajo la onírica alfombra de hojas muertas que gobiernan la mayoría de la veredas.
Si quieren contarme algún chisme u opinar sobre las peripecias del señor otoño, el legendario “Cuaderno de Comunicaciones” está siempre listo para recibir comentarios a: ergodigital@hotmail.com

lunes, abril 19, 2004

Esta es la última entrega del encuentro. Las tres primeras están publicadas bajo los siguientes títulos y en las siguientes fechas:
-“Ergo vs. Salusi”- 10 de Marzo.
- “E vs. S: 8,66x40” - 17 de Marzo.
- “E vs. S: ¿no nos hemos visto antes?” - 24 de Marzo.
Gracias por la paciencia.

Ergo vs Salusi. La batalla final

Ergo:- ¡envido así no me olvido!
Lucas Tómbola:- ¿Qué dijiste muñeco?
E:- (cayendo en la trampa) Dije env….
Ismael Salusi:- (Interrumpiendo justo a tiempo) ¡Shhh!, no diga nada. ¡Y usted no se haga el sordo que ya hay bastantes!, escuchó bien… ¿y?, ¿qué me dice? ¿mmm?
Iba la primera mano y nuestros amigos atacaron con todo el arsenal, pero Tómbola y su pareja no parecían quedarse atrás. Alrededor de la mesa especialmente dispuesta para la ocasión, el Mozo con Mala Cara seguía atentamente el partido sin desatender a los gladiadores: el compañero de Tómbola iba por el cuarto whisky.
Compañero de Tómbola:- (apresurado y evidentemente ebrio) ¡Quierrou!
El rostro de Tómbola adquirió formas extrañas, sus ojos desorbitados miraron a su compañero en busca de una explicación. Rápido como una liebre rápida, Salusi cantó lo suyo a voz de groupier…
S:- ¡No va más! veintinueve señores.
Tómbola estaba desencajado, no podía creer la estupidez de su compañero. Miraba sus cartas deseando tener tantas como en el chinchón.
LT:- (Alterado, mordiéndose los labios dirigiéndose a su compañero) Te hablan, quelonio.
CT:- (Tratando de enfocar las difusas cartas) Ehhh, ¿Cuánto dijo?...
Nadie habló. El sonido de un plato roto retumbó en toda la cocina.
CT:- (Haciéndole un gesto al Mozo con Mala Cara para que llene nuevamente el vaso) ¡Já Já Já!, no tengo ni para el colectivo… eeeeeeh, son buenas.
El hombre gordo anotó en una servilleta especialmente dispuesta para la ocasión los fáciles dos puntos que habían ganado nuestros amigos.
LT:- (Tomándose la cabeza) No puede ser, lo mato. (Dirigiéndose al Mozo con Mala Cara con tono amenazador) Si le sirve un trago más, usted también es boleta.
Sin aparentar miedo, el Mozo con Mala Cara sólo atinó a levantar el pulgar indicando que el mensaje había sido recibido con éxito. Por su parte, el Hombre Gordo que no se perdía una, tomó la posta.
Hombre Gordo:- “La violencia es el último recurso del incompetente.” Isaac Asimov, escritor estadounidense; 1920-1992.
Tómbola no podía estar más nervioso, bebió su vaso, todavía lleno, de un trago y lo arrojó por sobre su hombro. Mientras tanto, su compañero ebrio se reía fervientemente.
E:- (Amainando la situación, jugando un cuatro de oro) ¿Qué les parece si seguimos? Usted juega Tómbola, la primera es suya.

Siendo mano, Tómbola, había comenzado el juego con un tres de basto ganando la primera vuelta ante el seis de espadas de Ismael y el cuatro de oro de Ergo. Su segunda carta fue un cuatro de copas guardándose el siete de oro para rematar.
Nuestros amigos, que habían empezado bien, no tenían resto para la pelea. Luego de la jugada de Lucas, Salusi a quién le correspondía el siguiente turno, miró a Ergo con complicidad y le dijo…
S:- Fondeau a la española sin pesto.
Ergo asintió con la cabeza ante el desentendimiento de sus contrincantes y el público…
E:- Déle nomás amigo Ismael, ya veremos que pasa.
Salusi jugó entonces un insulso rey de oro.
El compañero de Tómbola, con alto porcentaje de alcohol en la sangre, no entendiendo ni siquiera para qué había entrado al bar, jugó su siguiente carta al azar, sin mirarla: un pobre cinco de copas. Luego se recostó en la silla exhalando su último aliento.
Por su parte, Ergo ni lerdo ni perezoso, jugó un tranquilo as de oro como para terminar de ganar la segunda vuelta. Posteriormente jugó un dos de copas y preguntó a Salusi.
E:- ¿Costillita de cerdo con puré de manzana?
S:- No, de papa.
E:- Muy bien… (Entusiasmado) ¡Truco se ha dicho!
El silenció gobernó unos instantes el bar. Lucas observó a su compañero que yacía en la silla recostado, con el mentón pegado al pecho y los ojos apenas abiertos clavados en ninguna parte. Entendió que debía decidir él.
LT:- (con convicción) ¡Quiero re-truco!
S:- Papas al plomo con roquefort
E:- (inseguro) Quiero, ¿a ver? (jugando un dos de copas)
LT:- (riéndose fervorosamente) ¿Eso es lo único que tiene para ofrecerme?... (Jugando el siete de oro ganador) ¡chupáte esta mandarina!
Ergo bajó la cabeza en señal de rendición, Salusi con suma tranquilidad apoyó su última carta en la mesa…
S:- Usted gana esta vez, veintinueve en mesa. (Mirando al Hombre Gordo que parecía decepcionado) Anote por favor buen hombre.
Nuestros amigos habían perdido una batalla pero no la guerra. Tómbola saltaba de contento a pesar de que aún quedaban muchos puntos por delante. Ya todos habían devuelto las cartas al mazo menos el compañero de Lucas, que estaba inmóvil, con la última carta sin jugar, en la mano.
LT:- (nuevamente desencajado) ¡Eh, bobalicón!
Acto seguido, sin una gota más de paciencia Tómbola sacó un certero derechazo monzoniano mohamedaliano nicolinolochienze que aterrizó en el mentón de su compañero, el cuál quedó tumbado en el piso.
E:- (indignado) ¿Pero qué hace? , lo mató.
LT:- Era lo que necesitaba. (Mirando al Mozo con Mala Cara) ¿Qué espera?, traiga agua y despiértelo que tengo que seguir desplumando a estos giles.
Mozo con Mala Cara:- (acercándose al desdichado compañero de Tómbola) Me parece que este tipo esta muy mal o… muerto, (alzando la voz) un médico a la derecha, dos a la izquierda y sacáme la grande de cantimpalo que hace media hora que la pidieron.
LT:- (imponiendo autoridad) ¡Aquí nadie llama a nadie!, échele agua le digo.
De pronto se oyó el rugido de la puerta del baño y entró a escena, vestido de blanco como un ángel en patas, un hombre que nadie había visto jamás desde que ocurrió esta extraña toma de rehenes.
Extraño ángel en patas:- (con vos finita y nerviosa) Hola, mi nombre es Benjamín Lorimer, estaba escondido en el baño desde que entraron los señores maleantes. Como recién escuché que un pobre cuerpo humano cayó muerto en el piso, mi vocación de médico y una rata del tamaño de un ovejero alemán me hicieron salir. Con su debido respeto, ¿necesitan un médico, no?
S:- (con instinto maternal desbordado de ternura) Pase, pase doctor, sin miedo. Siéntase cómodo y atienda a este pobre hombre que debe seguir jugando como sea.
Benjamín Lorimer:- (ahora menos nervioso) Bueno, pero necesitaré una olla con agua, una toalla, dos escarbadientes... (Piensa un segundo) no, no, mejor que sean tres, un poco de sal, y mucho amor.
Encargado del bar:- (con carácter servicial) ¡Marcha!, ¿esta seguro que nada más?
BL:- Sí, sí, nada más, traiga lo que le dije, muchacho… ¡rápido que no nos queda mucho tiempo!
El pedido del ángel académico no tardó en llegar. Todos los presentes (menos Tómbola que se había hecho a un costado), en ronda, tomados de la mano en un acto pleno de humanidad, cumplían el papel de contención amorosa. En el centro, el médico celestial revisaba al tumbado hombre que emanaba gases altamente rancios, y algo extraños.
Todo fue en vano, la improvisada contención amorosa no dio pie con bola, Benjamín luego de revisarlo, vio que su pecho no se movía y comenzó a efectuarle los trabajos de resucitación indicados para estos casos, en el cual, según los hallazgos del último congreso de Tartaria, el individuo no respira ni por atrás ni por adelante, o sea (que no es lo mismo que osias que es el osito en el bazar), ha muerto… se nos fue…crepó.
El bar estaba paralizado, la lluvia afuera se colaba por las paredes laterales como el llanto del cielo. El silencio pareció eterno, todo giraba entorno al cadáver del compañero de Tómbola como una ruleta de la vida que se extinguía lentamente. La muerte había golpeado las puertas del bar, todo Buenos Aires estaba de luto. Un hombre que conoció a Jean Rostand, biólogo y escritor francés (1894-1977), y que dedicó su vida al arriesgado oficio del afano, acabó ahorcado por la implacable soga del alcohol.

A pesar de los pesares, el truco no había culminado. El ambiente estaba lógicamente denso, las miradas paseaban buscando una respuesta a estos episodios. Tómbola, que disimulaba muy mal su pequeño dolor por la muerte de su compañero, volvió a sentarse en su silla y ordenó fervientemente al Mozo con Mala Cara que le sirviese otro trago, dijo:
LT:- La oferta es la siguiente, necesito un nuevo compañero para terminar con este cometido, ¿alguien se ofrece? (desafiante) o… ¿elijo yo?
El silencio por enésima vez se hizo dueño del bar, nadie se atrevía a jugar con el atrevido Tómbola por miedo a correr la misma suerte que su anterior y ahora finado compañero.
BL:- (con voz de quelonio castigado) Ehhh, disculpe señor, pero yo puedo jugar si usted lo desea. Aunque usted no lo crea, en el barrio me decían… as de oro…
LT:- (algo confundido por la inesperada intromisión del sumiso médico) ¿por qué sabía jugar bien al truco?
BL:- No, no… me decían así porque hasta los dieciséis tuve problemas de control de esfínteres.
Nota del narrador contratado: Aclaración pertinente a aquellos que no han pescado la sutileza. El sobrenombre que tuvo el Doctor Lorimer tiene su raíz en el famoso juego “Culo sucio”, en el cual se dan vuelta sobre la mesa las 40 o 50 cartas españolas, y al que le toca el as de oro es culo sucio y debe lavarse.
LT:- (harto ya de la situación) Bueno ya, siéntese y mas le vale que juegue bien.

El duelo, luego del cambio, siguió su curso velozmente. El malhechor de Tómbola y su ocasional pareja tomaron delantera rápidamente ante la atónita mirada de los clientes y empleados del bar, pero los rostros de nuestros amigos reflejaban cierta calma y concentración. El Hombre Gordo indignado por el resultado del momento quiso sumar porotos en favor de nuestros amigos, pero descuidó la atenta mirada de Tómbola quién acertó nuevamente un certero derechazo monzoniano mohamedaliano nicolinolochienze, noqueando a nuestro ancho amigo quién desde el piso alcanzó a decir…
HG:- “En el mejor de los casos, el hombre es siempre una especie de animal unipulmonado, que nunca es absolutamente completo y perfecto en el sentido en que, digamos, una cucaracha es perfecta.” H.L. Mencken, escritor y crítico norteamericano; (1880-1956)
Luego el Hombre Gordo calló. El partido se emparejó. Sobresaltando a todos el encargado del bar, estornudó fuertemente rompiendo con el torbellino nasal cuatro botellas de Fernet Branca, dos de caña Legui, cinco licores Cusenier, dos botellas de anís 8 Hermanos y el orgullo del bar: una foto de Palito Ortega abrazado a Mick Jager. El Mozo con Mala Cara que siempre le asustaron los ruidos fuertes entró en shock (que no es lo mismo que Shot que es un rico chocolate relleno con maní y almendras) y rompió por la mitad cuatro mesas en un pase de ballet clásico.
Ergo, quién seguía concentrado a pesar de lo sucedido, cantó a viva voz…
E:- Bueno señores, creo que, y seguro mi amigo estará de acuerdo, ha llegado el momento de cantar… ¡tablas!, nos vamos a casa.
LT:- (con una mezcla de indignación, bronca, hartazgo y sorpresa) ¡¿Qué corno dice usted?! ¡Eso en el truco no existe! ¡Juegue!.. ¿O acaso se rinden?
S:- (con convicción) ¡Jamás!, y permítame decirle que se equivoca… yo aquí tengo (hurga en un bolsillo de su saco y saca un panfleto amarillento) el reglamento oficial de Truco que escribió el mismísimo Juan Domingo Perón mientras estaba encerrado en la isla Martín García… ¿quiere que se lo lea?
LT:- No puede ser, ese reglamento estaba perdido, es más, hasta todos dudaban de su existencia… por favor, siempre soñé con leerlo… (Entusiasmado) sea bueno, y léame una parte aunque sea, y juro que esto se termina acá…
Pensamiento de Ergo:- (recostado sobre la silla atento a la situación) pero no es tan ilógico cantar tablas… ay… como me gustan los empates… tabla, tabla… como me comería una tabla de fiambres, pero que tenga queso con agujeritos… ¿Cómo es que se llama?, ah, sí…Queso Mar del Plata… ¡que bueno!, el mar, los lobitos… ya es de noche… pero creo que sale un pullman de noche… no son tan ilógicas las tablas… de haber sabido antes, le leíamos el reglamento y no teníamos que llegar a esto…
S:- (preocupado) ¡Ergo! ¡Eh!, ¿en qué pensaba?...
E:- (saliendo de su íntimo trance) nada, nada… ¿quiere que lo lea yo, o lo lee usted?
S:- Noo Ergo, ¿en qué estaba pensando cabecita de novio?, el reglamento ya lo leímos.
Segundos después la alegría amaneció en el bar, Tómbola, el bachero del bar, que tocaba la olla de las verduras como un redoblante, y tres clientes que habían quedado, salieron de la cocina llevando en andas el cadáver del Compañero de Tómbola, al compás de la marcha peronista, dirigiéndose hacia la salida.
Nadie lo dudó, Ergo, el amigo Ismael, el Mozo con Mala Cara, el Encargado del bar y el angelical Benjamín Lorimer, se contagiaron de la algarabía y se sumaron a la marcha. Todos juntos se dirigieron hacia el Obelisco y lo abrazaron en un acto simbólico ante la mirada risueña de los peatones y automovilistas. El acto duró más de una hora y lo que empezó sólo con los escasos habitantes del bar, terminó con más de 500 personas cantando la marcha peronista, aurora y el himno a Sarmiento. Todos siguieron hasta el final excepto Lucas Tómbola, que algunos aseguran que se fugó por entre la gente cuando recién iban 15 minutos. Nadie más volvió a verlo. El cadáver del Compañero de Tómbola, fue enterrado al día siguiente con una misteriosa sonrisa en su rostro.
Hombre Gordo:- “Lo mismo es nuestra vida que una comedia; no se atiende a si es larga, sino a si la han representado bien. Concluye donde quieras, con tal de que pongas buen final.” Séneca, Lucio Anneo, filósofo latino, dramaturgo, político y eminente escritor de la edad de plata de la literatura latina; (4 a.C.-65 d.C.)

Con cierta tristeza pero a la vez con una inmensa alegría, concluimos este encuentro titulado “Ergo vs. Salusi, la trilogía más uno”. Si quieren comunicarse con Ergo y entrar de cabeza al “Cuaderno de Comunicaciones”, háganlo a ergodigital@hotmail.com; si querés comunicarte con el amigo Ismael Salusi, a ismaelsalusi@hotmail.com o a ismaelsalusi@yahoo.com.ar Se baja el telón.

sábado, abril 10, 2004

Noticias desde el más acá

Narrador contratado sigue profugo

La información de último momento señala que el “narrador contratado” sigue prófugo. Como muchos saben ha huido, luego de ingerir cantidades exageradas de alcohol, con el original, prolijamente doblado en un bolsillo de su saco, del final de la apasionante historia titulada “Ergo vs. Salusi”, destinada a ser publicada el pasado 31 de Marzo.
Desde hace ya dos días, la búsqueda, que ha tomado carácter internacional, se ha intensificado con la oportuna colaboración de la C.I.A, el F.B.I, la S.I.D.E, la A.F.A y la U.B.A. Todos los expertos de estos organismos aseguran que es imposible pensar en este momento que aún se encuentre en nuestro país. Siguiendo con esta línea de la investigación, el otro ángulo de la información nos lleva a la llegada de ciertos rumores que han arribado a nuestras oficinas, ubicadas bajo el monumento de la plaza Miserere, gentilmente cedidas por el Gobierno de la Ciudad; que indican que el “narrador contratado” se encuentra actualemnte jugando su suerte en los casinos de Mónaco. Si bien sólo se trata de un rumor, este dato está siendo verificado y en algunos días contaremos con la correspondiente información.
Por otra parte, famosos especialistas de la Universidad de Buenos Aires, aseguran que en pocos días más, nuestro narrador despertará felizmente del sueño etílico que lo ha llevado a la fuga y desaparición por más de dos semanas enteras. Se estima que si la suerte lo acompaña, emprenderá el regreso por sus propios medios y con una resaca a cuestas que le durará meses.
Si bien la búsqueda ha comenzado hace rato, el destino de este pobre “narrador” esta en manos de los artilugios del alcohol y de su suerte.
Desde acá quiero agradecer la infinita paciencia de los lectores de este rancho virtual, y convocarlos a que nos ayuden con los datos que puedan, si alguien ha sabido algo o visto al “narrador contratado” no tiene más que comunicarse con Ergo a ergodigital@hotmail.com o con Ismael Salusi a ismaelsalusi@hotmail.com , por nuestra parte, seguiremos buscando.

miércoles, marzo 24, 2004

Ergo vs Salusi: ¿No nos hemos visto antes?

En el capítulo anterior, Ergo y Salusi fueron obligados a interrumpir su conversación por la irrupción de dos malhechores, los cuales, en el afán de despojar a los clientes de sus pertenencias, apuntaban a los mismos con sus temibles armas de fuego.

Asustados por la horrible situación, nuestros dos amigos se tomaron de la mano mientras uno de los asaltantes se acercaba peligrosamente a su mesa.
Asaltante:- ¡Eh, usted!, el de la rosa.
Salusi:- ¿Quién, yo?, no, yo no.
Asaltante.:- ¿Entonces quién?
S:- ¿Qué le parece al señor de aquella mesa? (señalando a un tipo con aspecto de gordo bueno y honorable)
Increíblemente el asaltante obedeció sin dudar y se dirigió a aquella mesa propuesta por Ismael.
Ergo:- (susurrando) ¿Qué hace Isamel, esta loco?, mire si aquel buen hombre termina saliendo en carrera de embolsados hacia el cementerio... ¡Me extraña que actúe así!...
S:- (también susurrando) ¡Shhhh!, no levante el avispero amigo Ergo. ¿No se da cuenta?, he empleado una técnica oriental, antiquísima, de distracción psicológica para criminales aprobada por la Asociación Mundial en Criminalística Balística y Efemérides (A.M.C.B.E).
E:- (susurrando nuevamente para no ser oídos) el que sabe, sabe.
Dos mesas a la derecha estaba sentado el simpático hombre gordo, vestido de traje con un sobretodo colgado en el respaldo de la silla, fumando pipa como si nada estuviese sucediendo.
Asaltante.:- (apuntando con su arma) ¡Eh, usted!, el de la pipa. Poné toda la mosca en esta bolsa o no contás el cuento.
Hombre gordo:- (apenas levantando la mirada) “¡Cuánto es necesario desechar de sí para seguir siendo uno mismo!” Jean Rostand, biólogo y escritor francés, 1894-1977.
Asaltante:- (exaltado) ¡¿Ah, sí?! “Tratemos de no estropear el gusto de las palabras con las frases” Jean Rostand, biólogo y escritor francés, 1894-1977. Yo mastico vidrio pero no me lo trago, el franchute este fue amigo de mi viejo. Déme todo y no joda.
HG:- (sorprendido ante la respuesta del asaltante) “Habría que añadir dos derechos a lista de derechos del hombre: el derecho al desorden y el derecho a marcharse” Charles Baudelaire, escritor francés, 1821-1867.
Luego de esta arriesgada respuesta, el hombre gordo intentó levantarse pero el intrépido asaltante le dio vuelta la cara de un golpe, sentando al pobre hombre de nuevo en su silla.
HG:- (algo maltrecho) “El hombre es en el fondo un animal salvaje y terrible. Le conocemos solamente tal como ha sido domesticado y educado por lo que llamamos civilización. De ahí que nos alarmemos cuando alguna vez sale a la luz su verdadera naturaleza” Artur Schopenhauer, filósofo alemán, 1788-1860.
Finalmente el hombre gordo, resignado, entrega al asaltante su reloj pulsera y algo de efectivo.

Mientras tanto, en la mesa de nuestros paladines de la justicia...
E:- (mirando sospechosamente al otro asaltante que estaba amenazando al mozo) ¡Pst!, Salusi, ¿vió la credencial que lleva el chorro ese?, ¿no le hace acordar al florista de los mil productos?
S:- (mirando hacia el mismo lado) ¡Tiene razón!, es Lucas Tómbola, no lo había reconocido con ese atuendo, no pensé que usaría esa clase de medias, supuse que tenía algo de buen gusto. (Piensa un instante) Tenemos que hacer algo amigo Ergo, no podemos dejar que esa pobre alma cometa una locura y siga usando esas medias. ¿Qué se le ocurre?
E:- ¿Le compramos medias más finas?
S:- No se haga el sota, Ergo.
E:- Bueno, bueno, me pone en un aprieto pero mi idea es la siguiente: (piensa unos segundos y luego le susurra a Salusi al oído la idea salvadora)
S:- Perfecto, no esperaba menos de usted.
Con actitud intrépida, nuestros amigos se levantaron al unísono de la mesa y se dirigieron hacia el líder de los asaltantes, el ahora descubierto Lucas Tómbola.
Lucas Tómbola:- ¡Oiga amigo!, ¿Qué le parece si por el módico precio de un puñetazo en el mentón se sienta en su silla?
S:- Tranquilícese señor Lucas, no cometa una locura...
LT:- ¿Cómo dijo?, ¿quiere que le parta la mandarina en gajos?, ¿cómo sabe mi nombre?
S:- Esteee, yo sé todo... perdón, hablando en serio, lo delató su credencial.
Lucas se miró la credencial en su pecho y luego la arrancó violentamente. El malhechor había sido descubierto, desnudado, ahora su ira era tal que escupió a Salusi en su ojo derecho y le dijo:
LT:- Ahora la oferta es que tendré que matarlo...
En ese preciso, asqueroso y vertiginoso instante, donde la vida de Salusi podía correr el mismo destino que un rollo de papel higiénico, una voz ancha y abatida retumbó desde un rincón del bar. Era el hombre gordo...
HG:- “¿Qué es la vida? Un frenesí, ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.”, Pedro Calderón de la Barca, escritor español, 1600-1681.
LT:- (apuntando la metralleta de la muerte y girando la ruleta de la suerte en la frente del amigo Ismael) ¡Basta, lo mato!
El valiente Ismael, sin transpirar una sola gota de sudor, no desesperó ante la terrible situación. Con la frialdad que solo tienen los sabios, pensó rápidamente las palabras justas que le salvarían la vida.
S:- (con la mirada clavada en los desorbitados ojos de Tómbola) Usted no es un asesino, es un hombre, un licor divino. Que en la vida le han tocado desdichas desdichadas, que han dado en su rostro una fuerte cachetada. Piense amigo Lucas, antes de disparar, que si mata a un hombre su vida ha de manchar. Y no hay mal peor que vivir encerrado en una prisión oscura y de su sueños despojado. Piense bien, yo sé lo que le digo, que además de matar a un hombre, matará a un amigo.
LT:- (bajando el arma lentamente) Me he quedado sin palabras, nunca nadie, ni siquiera el engendro que tengo como cómplice, me ha llamado amigo. Tiene usted razón, no podría matarlo... pero de algún modo tenemos que resolver esto, yo necesito dinero para vivir.

La tensión parecía haber pasado, Ergo separó a Salusi a un costado y le dijo al oído:
E:- Ya es hora amigo, pongamos el plan en acción... conseguí las cartas.
Salusi asintió con la cabeza y se dirigió nuevamente hacia Lucas Tómbola.
S:- Creo que sé como resolver esto, le propongo algo pacífico, azaroso, pero no por eso menos novedoso. Si usted y su amigo se animan, se juegan, resolveremos esta bendita situación como argentinos que somos. Mi amigo Ergo ya preparó una mesa y tiene lista las cartas... sí, jugaremos nuestra suerte en una partida de truco. ¿Qué le parece?
LT:- (con cara de sorprendido) No sé, me parece algo absurdo... a fin de cuentas, acá, nosotros tenemos la sartén por el mango.
S:- (Con convicción) ¡Déjese de pavadas!, ¿quién se piensa que soy?, un huevo frito... mi idea es la siguiente: si usted gana, se lleva todo incluyendo las tortas de arándano que están celosamente guardadas en una bóveda oculta.
LT:- (algo interesado) ¿Y si pierdo?
S:- Se van por donde vinieron sin pena ni gloria y aquí no ha pasado nada. ¿Capiche?
LT:- Quiero... empecemos.
Sin más palabras que agregar, se sentaron en la mesa especialmente dispuesta para la ocasión, Ergo, Salusi, Lucas y su cómplice. Alrededor, el hombre gordo, el mozo con mala cara y el resto de los clientes, se agolpaban para obtener la mejor visión de lo que iba a ocurrir. Por su parte, el dueño del bar, hizo cerrar las puertas, sin dejar salir ni entrar a nadie para que no fuese perturbada la gran partida a quince puntos; luego ordenó servir a los gladiadores lo que quisiesen. Ergo y Salusi pidieron un fernet con coca, sus contrincantes, un whisky en las rocas. Bajaron las luces, Ergo mezcló con habilidad y repartió. Finalmente, el duelo había comenzado.

Esta historia culiminará el 31 de Marzo en la cuarta y última entrega. Para comunicarse con el amigo Ismael, no tienes más que tipear ismaelsalusi@yahoo.com.ar , o ismaelsalusi@hotmail.com Si lo que quieres es comunicarte con Ergo y registrarte en el “Cuaderno de Comunicaciones”, hazlo a ergodigital@hotmail.com

miércoles, marzo 17, 2004

Ergo vs Salusi: 8,66 x 40

La calle seguía con su ritmo habitual, en el final de esta tarde lluviosa, donde dos amigos hablaban. El bar, contexto del encuentro, algo más ruidoso y poblado por la salidera de los cines, imprimía la postal perfecta de sábado entrando en la noche. Salusi desvío su mirada hacia un busca porteño que zigzagueaba las mesas con flores en la mano y una credencial ilegible en el ojal. Ante mi sorpresa, el florista ambulante hizo caso a la seña de Ismael y rumbeó hacia nuestra mesa. Sin que ninguno de nosotros haya expresado vocablo alguno comenzó a desplegar entre los cafés lo que parecía un arsenal de utilidades varias: un arco iris de relojes despertador, lapiceras recargables, linternitas para camping, alicates reforzados, una versión mejorada del “Wine Opener”; concluyendo con la última actualización de la famosa “Guía T” con todas las calles de Capital Federal, Gran Buenos Aires, Berisso y Ensenada... y dijo:
Florista:- Tengan ustedes muy buenas tardes. Mi nombre es Lucas Tómbola, soy discapacitado de efectivo y salgo a vender porque prefiero hacer esto antes que robar. Hoy les traigo a ustedes una magnifica oferta. Pueden llevar: un reloj despertador más una linternita ideal para el camping, cortes de luz o arreglos de plomería por solo cinco moneditas... de un pesito nada más. Ambos productos totalmente equipados con pilas alcalinas de larga duración. Caballeros... ¿cuántas van a llevar?
Salusi:- Le agradezco, pero yo solo quiero una rosa.
Al florista se le dibujaron en su rostro lo peores gestos hostiles, entregó una rosa roja a Ismael por el valor de un peso. Una vez finalizada la transacción, Lucas Tómbola sacó de su bolso infinito una bolsa negra de residuos donde dejó caer todo lo que había prolijamente ordenado en la mesa. Acto seguido, se retiró escupiendo humo por su boca.
Ergo:- Usted nunca va a dejar de sorprenderme, no imaginé que iba a comprar una rosa... el alicate estaba bueno. Pero ese no es el punto, sino, que me inquieta saber quién es la destinataria de esa rosa, flor hermosa.
S:- Los adornos florales son parte de mi vida. De pequeño tenía un jardín custodiado por rosas, claveles y jazmines. Siempre me gustaron mucho las plantas, cuidarlas, regarlas, olerlas, verlas... me dejan una gran enseñanza. Espero no desilusionar su curiosidad querido amigo, pero esta flor, es simplemente para mí.
E:- Que lástima, tenía la ilusión de que fuese para una mujer. Confieso que he querido sacarle información sobre su intimidad, discúlpeme, a veces no puedo con mi genio. Por otra parte, en una época yo también gustaba de los jardines hasta que conocí a Eugenio Bolotín...
S:- ¿Era jardinero?
E:- No, lamentablemente, su vida fue más desdichada que la de un jardinero. Eugenio fue un escritor inédito del Gran Buenos Aires, Berisso y Ensenada, cuya obra seguirá en carácter de inédita hasta que se encuentre la totalidad de sus textos...
S:- No entiendo, el buen hombre este ¿ha incendiado sus textos?, porque de ser así, incendió su alma.
E:- Una vez más se equivoca amigo Salusi, la historia es más compleja aún. Sucede que Eugenio tuvo una infancia trágica por consecuencia de su apellido y su aficción a la matanza de inocentes gorriones; para hacerla corta, Bolotín quedó traumado desde esos días y por recomendación médica tuvo que recluirse en su casa hasta su muerte.
S:- Ergo, deje de dar vueltas. No entiendo que tiene que ver todo esto con los jardines.
E:- El caso es que Bolotín, al tener tanto tiempo libre, se dedicó a la escritura. Pero la causa de que sus textos nunca vieran la luz fue que los enterró en su inmenso jardín de 8. 66 x 40, deduzco yo, por miedo a la opinión pública. Es realmente una pena ya que sólo he encontrado contados poemas en las macetas. Dicen que todas sus novelas están a más de 10 metros bajo tierra... aunque pensándolo bien, creo que eso es sólo un mito y Bolotín no era más que un poeta.
S:- Y digamé, ¿conserva usted alguno de esos poemas?
E:- Sólo uno cuyo estado es deplorable, algunas de las palabras se ven borrosas por estar en manos de la naturaleza tanto tiempo.
S:- ¿Podría usted facilitarme una copia de ese poema?, me gustaría leerlo.
E:- Cuando quiera le alcanzo una copia, tengo que escarbar un poco en la maceta de mi malvón y se lo alcanzo.
No hubo tiempo para otro tema, la puerta del bar se abrió bruscamente y como un torbellino delictivo entraron dos individuos con medias tres cuartos en sus rostros. Una era de un marrón muy fino para pieles bien blancas, el otro lucía una media red negra típica de chic@ punk.
Asaltante:- (dando un paso al frente con una seguridad de rinoceronte en celo y exhibiendo su metralleta de gangster) ¡La vida ha golpeado mi sien varias veces, por eso quedé así y hoy les traigo una magnifica oferta: ustedes me dan sus pertenencias y yo no los mato! , ¡¿Capiche?!

¿Qué pasará?, ¿podrán Ergo y Salusi salir vivos de esta aventura digital? ¿Los asaltantes lograrán su cometido de llevarse todas las joyas, incluidas las tres tortas de arándano celosamente guardadas en la bóveda del bar?
Si querés saber como continua esta atrapante historia sintonizá http://ergodigital.blogspot.com el próximo miércoles 24 de Marzo a la misma Ergo hora, en el mismo Salusi canal.
Comunicate con Salusi a ismaelsalusi@yahoo.com.ar o a ismaelsalusi@hotmail.com (esta dirección incluye MSN). También podés comunicarte con Ergo y pedir el pase al “Cuaderno de Comunicaciones” a ergodigital@hotmail.com
Nota: Ninguno de los protagonistas adelantará lo que pasará en el próximo episodio. Si querés conocer el poema inédito de Eugenio Bolotín, solicitalo a cualquiera de las tres direcciones anteriores. Desde ya, muchas gracias.
Firma: Narrador contratado

-del Cuaderno de Comunicaciones:
Hemos recibido un sentido mensaje de "la pequeña Vivi", quién ha expresado un profundo interés por la primera parte de esta entrevista. Señorita, desde acá le mandamos un cálido abrazo y gracias por entrar en el ahora legendario Cuaderno de Comunicaciones.
Recibido: Ergo e Ismael Salusi

miércoles, marzo 10, 2004

Algunos se acordarán de él y otros tal vez no, mi amigo personal Ismael Salusi es un intelectual perdido en esta gran gelatina. Hizo su primer aparición en este rancho virtual el día 28 de Diciembre del 2003 (pueden verlo haciendo clic en la correspondiente fecha en el costado superior derecho de la página), hoy leeremos a un Salusi más íntimo... el Salusi de los amigos.

Ergo vs Salusi
Dicen que las tardes de lluvia perfuman Buenos Aires con el olor de lo infinito, las calles céntricas, cornisas del alma, funcionan como refugio intelectual de amigos que se reúnen por obra y gracia del azar.
Algo me llevó al bar de Carlos Pellegrini y Corrientes. Entré y sacudí la humedad de mi cuerpo, deseoso de un café negro busqué una mesa junto a la ventana y ahí estaba él, mezcla rara de tango viejo y cibernauta principiante enfrascado en la imagen de las gotas contra el asfalto. Me acerqué contento por el encuentro, se avecinaba un grato momento. Salusi dejó la lluvia y me miró esbozando una sutil sonrisa, digna de un soñador:
S:- La magia de esta Buenos Aires gris y lluviosa supo contenerme hasta que usted llegó...
Ergo:- Pero como, ¿usted me estaba esperando?
S:- Me extraña araña...
Esa respuesta no me tomó por sorpresa, a pesar de lo esporádico de nuestros encuentros el tiempo siempre nos guarda un nuevo momento.
E:- Viniendo hacia aquí un pequeño, pensando en que manejo dinero, me rogó por unas monedas, aún no me acostumbro a los cross de derecha que nos da este mundo, y me preguntaba si como dice el tango: ¿el mundo fue y será una porquería?
S:- El mundo nos marea, esta bastante maltrecho pero sigue girando y eso lo hace mágicamente redondo y acuoso. Ese es el gran problema del futuro, tanta gente, tanta agua al sur y tanta maldad en algunos países. Yo creo que muchas personas fueron y serán una porquería, el mundo no, dejémoslo tranquilo al pobre, ya lo degeneramos bastante.
E:- Será por esa mala gente que tipos como Tasaque Kimoto acaban con su vida de la peor forma. El sufrido chino dedicó años de su vida a suicidarse lentamente con una vainilla y lo logró. ¿Usted piensa que esta es una advertencia a la población mundial?
S:- Tengo entendido que fueron quince o dieciséis vainillas, pobre amigo oriental, creo que pertenece a esa clase de personas que tratan de superar los malos momentos que los poderosos nos producen. Sin embargo creo que el suicidio no es la salida, es por eso que agradezco el espacio que usted me brinda, la escritura es mi propia salida de emergencia a las naranjas que me arrojan los verduleros de la muerte cuando transito las diagonales.
E:- Estoy de acuerdo, aunque es increíble que siempre que hablamos de este mundo en general, salga a flote la muerte predominando en nuestras palabras. Ella es un fantasma que nos acosa constantemente, hasta creo que algunos la sienten como la propia vida.
S:- Lo que usted dice me trae una imagen a la cabeza, imagino al pez que nada tranquilamente por un lago y de repente encuentra un trozo de comida que lo llama... que le dice coméme. El pequeño pez le hace caso a ese tentador bocadillo y le da un gran mordisco; de repente, se siente sorprendido por la muerte al darse cuenta que fue presa de un vulgar pescador. La muerte nos espera a la vuelta de la esquina, por eso yo las evito.
E:-Debo advertirle amigo Salusi que estamos en una esquina, tal vez no se haya dado cuenta y la muerte ahora nos espera a ambos camuflada... el mozo no tiene buena cara.
(Risas)
S:- Tiene usted razón querido Ergo, pero le recuerdo que no estamos en cualquier esquina, muy cerca nuestro esta el Obelisco observándonos...
E:- Que interesante, me da la sensación de que usted sabe algo que yo desconozco... aunque porteño virtual, pero porteño al fin, nunca le presté tanta atención al obelisco, sé que encierra cierto simbolismo y nada más...
S:- Yo me imagino a la 9 de Julio como una gran picada y al Obelisco como el escarbadientes. Dentro nuestro todos tenemos una parte del Obelisco, aunque no lo veo como algo propio. Obeliscos hay en todo el mundo y eso me gusta, con su presencia siento una parte de cada rincón del mundo dentro. Soy como un gran puchero y cada persona que conozco, que conocí o que conoceré le agrega un ingrediente nuevo a mi vida.

Así concluye la primera parte de este maravilloso encuentro, por razones de espacio en unos días publicaré la correspondiente segunda parte.
Si quieren comunicarse con el amigo Ismael Salusi, pueden hacerlo a ismaelsalusi@yahoo.com.ar. Si quieren disfrutar de sus palabras en vivo y en directo, como las trae el viento, no duden en agregar ismaelsalusi@hotmail.com en su MSN. Para entrar en el “Cuaderno de Comunicaciones” y comunicarse conmigo, escriban a ergodigital@hotmail.com

martes, marzo 09, 2004

-del Cuaderno de Comunicaciones:
Dos mensajes opuestos más que interesantes entorno a la publicación del día de la mujer: por un lado, la señorita "Lulita" sintiéndose halagada por mi humilde homenaje dice: "me puso feliz recibir todos aquellos halagos...", lo cual sinceramente me complace y agradezco a esta señorita sus bellos comentarios. Por otra parte, la señorita "Irma", tiene otra visión sobre el día de la mujer, sobre todo con los "día de..." en general. Estas son sus textuales palabras: "No existe el día de la mujer. No debería existir. Qué significa que sea el día de la mujer? Qué ese día no friega? Que ese día no cocina? Que le tenes que regalar una flor? Yo, en lo personal, no friego nunca, no sé cocinar y odio las flores. Y si alguien quiere hacer algo para elogiarme, agasajarme y/o hacerme sentir bien; será cuando sea deseado por el otro, no cuando o porque lo marca el almanaque. Como el día del ahijado... que día al pedo! Yo no estoy bautizada, me quedo afuera. Por qué no hay día de los no bautizados? Discriminación. Tampoco
hay día del huérfano, con lo que muchos niños lloran cuando les hacen hacer
boludeces en la escuela para el día de la madre o del padre...
En fin, creo que no deberían existir los "días de..."; pero como dijo un
gran hombre: "Las opiniones son como los culos. Todo el mundo tiene una";
asi que es solo eso, amigo, una opinión de tantas... "
En primer lugar me gustaría responder a las tres primeras preguntas que formula Irma, no creo que el día de la mujer signifique que no tiene que fregar, cocinar, etc. , sino que tiene que ver con la lucha de los derechos laborales y los derechos fundamentales de la mujer porque, es sabido, vivimos en una sociedad machista. La fecha correspondiente esta asociada a un hecho historico trágico. En cuanto a la no existencia de los "día de...", respeto su opinión pero no creo estar muy de acuerdo, creo que ciertos "día de..." deberían seguir existiendo porque es una forma de mantener viva la memoria colectiva que tanto nos hace falta. En realidad este tema es más profundo de lo que podemos exponer aquí, queda abierto el debate... Irma, agradezco su opinión, todas las opiniones son válidas, como bien citó usted: son como culos. Gracias a las dos por comunicarse a este rancho virtual. No se pierdan de vista.
Recibido: Ergo
Para poder comunicarte y anotar tu poroto en el "Cuaderno de Comunicaciones", hacelo a: ergodigital@hotmail.com

lunes, marzo 08, 2004

Me puse a pensar que si tuviese que enumerar todo lo que se desprende de la palabra mujer, tardaría años. Musas inspiradoras de vida y belleza, la mujer es sin duda la única y mejor maravilla del mundo. Dueñas del amor, son la última pincelada del mundo, la que le da el toque maestro, sin ellas la belleza se vuelve vacua, sin sentido.
Les propongo a los hombres que me leen que piensen unos segundos cómo sería el mundo sin las mujeres (obviemos la colección de chistes machistas por favor).... imaginen; mi conclusión es, ¡cuanta razón tenía el negro Dolina cuando dijo que todo lo que el hombre hace es para levantarse una mina! Más que un complemento del hombre como dicta el cristianismo, son el elixir de la vida, para muchos la única razón de estar vivos, los ravioles con tuco de la abuela, la piel más suave del mundo, y que se yo cuantas cosas más... en definitiva, ellas son las únicas diosas de este universo, la razón por la que gira el mundo.
De esta humilde forma les deseo feliz día a todas las mujeres que engalanan este baqueteado planeta Tierra.
-del Cuaderno de Comunicaciones:
He recibido un mensaje más que halagador del señor “Nico” que se ha emocionado mucho con el homenaje a Cortázar y opina que: "eran las palabras justas para cada cuento de Cortázar que describías o mejor dicho que citabas". Gracias “Nico” por sus bellos y cálidos comentarios.
Recibido: Ergo
Si querés zambullirte como por un tubo al "Cuaderno de Comunicaciones", al igual que “Nico”, y decir lo que quieras, escribí a ergodigital@hotmail.com

jueves, febrero 12, 2004

Mi vista pronto cae en una nebulosa, su presencia se hace sentir, pronto a saltar y finalmente me caza el ensueño; ahora me encuentro en algún otro lugar. Bajo mi cabeza lento y diviso mis pies sobre un piso aún no definido, como una frágil membrana que se hunde con cada paso que doy. El horizonte también parece difuso. A escasos pasos una rayuela: “Tierra”; primer paso (con un solo pie)... ¡uno!, con entusiasmo me digo a mí mismo en el preciso instante en que comienzo a viajar, y Julito, maneja. ¡Cuidado!, cada vez son más, me surgen de la boca, revienta la casa de conejitos, conejitos blancos conejitos negros, la casa que le cuido a Andrée, en la calle Suipacha... ¡dos!, la tipa es tan linda pero tan mortal que dan ganas de matarla; ay Delia, si al menos tus bombones fueran normales... ¡tres!, entro en duda, ¿sigo con un solo pie?, tiemblo, mantengo el equilibrio o me paso la noche boca arriba entre mi moto y una huida desesperada, a pie, por una selva densa y hostil... ¡cuatro!, ahora tengo que saltar y caer con los dos pies juntos, es fácil; gracias Cora, gracias por arroparme y cuidarme, gracias por inyectarme la peor medicina: el amor imposible... ¡cinco!, ¿dónde está la piedra?, creo que olvidé tirarla. Qué importa la piedra, sigo paso a paso, no me queda otra, parar ahora sería estancarme como en la autopista del sur, ¿habrá alguien más en esta rayuela?, seguro que sí... ¡seis!, salto firme pero con cautela, dicen que hay bestias peligrosas más allá de estas líneas, en la adultez, en lugares prohibidos para espíritus infantiles... ¡siete!, veo a la solterona de Irene y a su hermano ingresar en el infinito espiral de la paranoia, supuestas presencias toman su casa, tal vez yo sea una de ellas... ¡ocho!, falta poco, estoy cerca, veo nítidamente las puertas del cielo... ¡nueve!, ¿escuchan desde ahí?, son las desgarradas notas de un saxo alto, frágiles notas que expulsa Johny desde la miseria de sus pensamientos, desde su tóxica depresión... ¡”Cielo”!, final del juego señores, ¿o final de los juegos?, porque cada yeite de julito es un juego, y entrar en cada juego se siente como caer en una suave red tejida con paciencia, que nos envuelve tibiamente, red de suaves demonios y ásperos finales.
Homenaje a Julio Cortázar, por si no lo notaron, esa es la idea de esta extraña rayuela que he jugado, aunque nunca haya leído la novela homónima, una de mis tantas cosas pendientes. Como muchos sabrán este homenaje es porque hoy se cumplen 20 años de su muerte, y he decidido hacerlo humildemente como devolución a lo maravilloso que me han resultado sus textos. Solo por esa razón, sin otras connotaciones; y aclaro esto porque he leído por ahí que muchos se quejan de que a Cortázar se lo ha idolatrado demasiado, yo no lo creo así, es más, no entiendo por qué se lo considera de esta manera... y bueno, cosa de los críticos: altos literatos en pedestales de mármol.
Por último, no se olviden que el recién estrenado “Cuaderno de Comunicaciones” queda abierto, manden lo que quieran, lo que sea a: ergodigital@hotmail.com

jueves, febrero 05, 2004

He decidido que cada cierto lapso de tiempo voy a dedicar unas palabras a los sagaces y atinados comentarios de los visitantes de este humilde rancho virtual. Con un poco de fanfarria para el caso y tijerita de oro para la cinta, hoy se inaugura la sección: “Cuaderno de Comunicaciones”... ¡sííííí!, igual que en la escuela, ¿no es emotivo?
Pasen y vean que es gratis, el Cuaderno de Comunicaciones es de todos y para todos; y comienza de la siguiente manera:
-del Cuaderno de Comunicaciones:
Recién he recibido un amable mensaje de la señorita “Marula”, quién me hace notar con total razón mis horrores de ortografía en algunos de los posted (¡que vergüenza!)... estimada señorita, quisiera agradecerle su mensaje, es para mí una decepción (esta vez lo puse con “c” no como el 9 de Enero) tener esta clase de errores que atentan contra la buena lectura.
Gracias (nuevamente) por sacar a la luz su alma de correctora, me ha sido de gran ayuda: sus sabias palabras hechas pluma lograron hacerme cosquillas en mi mente llevándome rápidamente hacia las templadas praderas de la reflexión... prometo, entonces, de ahora en adelante usar el “Word” que tan bien hecho esta.
Recibido: Ergo
Sugerencias sobre el color en que vamos a forrar este cuaderno a ergodigital@hotmail.com

miércoles, enero 28, 2004

“Quién te ha visto y quién te ve”; composición tema: Televisión de verano. Me da la impresión de que la simpática y encantadora caja boba en verano (tal vez por obra y gracia del calor) esta más boba que nunca... si bien no me considero un gran cultor de este medio y sabiendo que es un tema que merece ser profundo, estoy en condiciones de afirmar desde mi lugar, este lugar que comparto con ustedes, que ella también se tomó vacaciones y nos dejó solos y desamparados en manos de vaya uno a saber quién, solos ante la nueva (¿o vieja símil nueva?) programación; y sí, ella se va y el noticiero se engalana con noticias del tipo: “Perra española escaló el Aconcagua” (¿?, juro que no es invento mío)... los noticieros van a media máquina y apenas se llenan la panza con noticias importantes, el resto es color puro, léase el calor (infaltables las notas de cómo los porteños soportaron el calor en la calle), los juegos de los bañistas en la playa, las chicas, etcéteras y más etcéteras. Aunque esto es cierto, en definitiva los noticieros ponen al aire lo que la gente demanda, y con esto no descubro nada, lo sé.
Basta de noticias que no le importan a nadie, pasemos a lo verdaderamente importante y comprometido, hablo de la información que maneja el señor Rial en su “nuevo” programa nocturno; aquí clavo los frenos porque quiero protestar: ¡dejen vacacionar en paz a los artistas!, sí ya sé, tampoco la culpa es de Rial, es que me resulta increíble esto del cholulismo, es ya como una condición humana... ¡mirá!, ¿ese no es Echarri chapando con una mina?... ¡Sí, pero no es la Duplaa!, pero lo que relamente le da sabor a los veranos son los escándalos... "Guerra de palabras, Salusi dice que Ergo es un hippie fracasado y sucio!, ja, no seremos vedettes pero tenemos lo nuestro.
Miles, millones son los ejemplos que se pueden citar para ilustrar cómo es la tele en verano. Pibe ponete en onda, si no te vas a ningún lado no te preocupes, sentí el calor del verano mediatizado... todo parece estar mediatizado, hasta el juego de la copa, ¡gracias Chiche! (sí el de Memoria, no la jermu de Duhalde), aunque no lo crean, el tipo jugó al juego de la copa en su programa... ¡y se movía!
Cerrando esta reflexión que ya se me hizo demasiado extensa, me surge una pregunta que tal vez englobe todo, cuya respuesta me resulta dudosa y por eso quisiera compartirla con ustedes: ¿será que la televisión es un espejo de la sociedad que tenemos? Ni se te ocurra dudar y mandáme tu respuesta o algún comentario a ergodigital@hotmail.com
¡Acuestate, levantate, apagalo, enciendelo!