miércoles, marzo 17, 2004

Ergo vs Salusi: 8,66 x 40

La calle seguía con su ritmo habitual, en el final de esta tarde lluviosa, donde dos amigos hablaban. El bar, contexto del encuentro, algo más ruidoso y poblado por la salidera de los cines, imprimía la postal perfecta de sábado entrando en la noche. Salusi desvío su mirada hacia un busca porteño que zigzagueaba las mesas con flores en la mano y una credencial ilegible en el ojal. Ante mi sorpresa, el florista ambulante hizo caso a la seña de Ismael y rumbeó hacia nuestra mesa. Sin que ninguno de nosotros haya expresado vocablo alguno comenzó a desplegar entre los cafés lo que parecía un arsenal de utilidades varias: un arco iris de relojes despertador, lapiceras recargables, linternitas para camping, alicates reforzados, una versión mejorada del “Wine Opener”; concluyendo con la última actualización de la famosa “Guía T” con todas las calles de Capital Federal, Gran Buenos Aires, Berisso y Ensenada... y dijo:
Florista:- Tengan ustedes muy buenas tardes. Mi nombre es Lucas Tómbola, soy discapacitado de efectivo y salgo a vender porque prefiero hacer esto antes que robar. Hoy les traigo a ustedes una magnifica oferta. Pueden llevar: un reloj despertador más una linternita ideal para el camping, cortes de luz o arreglos de plomería por solo cinco moneditas... de un pesito nada más. Ambos productos totalmente equipados con pilas alcalinas de larga duración. Caballeros... ¿cuántas van a llevar?
Salusi:- Le agradezco, pero yo solo quiero una rosa.
Al florista se le dibujaron en su rostro lo peores gestos hostiles, entregó una rosa roja a Ismael por el valor de un peso. Una vez finalizada la transacción, Lucas Tómbola sacó de su bolso infinito una bolsa negra de residuos donde dejó caer todo lo que había prolijamente ordenado en la mesa. Acto seguido, se retiró escupiendo humo por su boca.
Ergo:- Usted nunca va a dejar de sorprenderme, no imaginé que iba a comprar una rosa... el alicate estaba bueno. Pero ese no es el punto, sino, que me inquieta saber quién es la destinataria de esa rosa, flor hermosa.
S:- Los adornos florales son parte de mi vida. De pequeño tenía un jardín custodiado por rosas, claveles y jazmines. Siempre me gustaron mucho las plantas, cuidarlas, regarlas, olerlas, verlas... me dejan una gran enseñanza. Espero no desilusionar su curiosidad querido amigo, pero esta flor, es simplemente para mí.
E:- Que lástima, tenía la ilusión de que fuese para una mujer. Confieso que he querido sacarle información sobre su intimidad, discúlpeme, a veces no puedo con mi genio. Por otra parte, en una época yo también gustaba de los jardines hasta que conocí a Eugenio Bolotín...
S:- ¿Era jardinero?
E:- No, lamentablemente, su vida fue más desdichada que la de un jardinero. Eugenio fue un escritor inédito del Gran Buenos Aires, Berisso y Ensenada, cuya obra seguirá en carácter de inédita hasta que se encuentre la totalidad de sus textos...
S:- No entiendo, el buen hombre este ¿ha incendiado sus textos?, porque de ser así, incendió su alma.
E:- Una vez más se equivoca amigo Salusi, la historia es más compleja aún. Sucede que Eugenio tuvo una infancia trágica por consecuencia de su apellido y su aficción a la matanza de inocentes gorriones; para hacerla corta, Bolotín quedó traumado desde esos días y por recomendación médica tuvo que recluirse en su casa hasta su muerte.
S:- Ergo, deje de dar vueltas. No entiendo que tiene que ver todo esto con los jardines.
E:- El caso es que Bolotín, al tener tanto tiempo libre, se dedicó a la escritura. Pero la causa de que sus textos nunca vieran la luz fue que los enterró en su inmenso jardín de 8. 66 x 40, deduzco yo, por miedo a la opinión pública. Es realmente una pena ya que sólo he encontrado contados poemas en las macetas. Dicen que todas sus novelas están a más de 10 metros bajo tierra... aunque pensándolo bien, creo que eso es sólo un mito y Bolotín no era más que un poeta.
S:- Y digamé, ¿conserva usted alguno de esos poemas?
E:- Sólo uno cuyo estado es deplorable, algunas de las palabras se ven borrosas por estar en manos de la naturaleza tanto tiempo.
S:- ¿Podría usted facilitarme una copia de ese poema?, me gustaría leerlo.
E:- Cuando quiera le alcanzo una copia, tengo que escarbar un poco en la maceta de mi malvón y se lo alcanzo.
No hubo tiempo para otro tema, la puerta del bar se abrió bruscamente y como un torbellino delictivo entraron dos individuos con medias tres cuartos en sus rostros. Una era de un marrón muy fino para pieles bien blancas, el otro lucía una media red negra típica de chic@ punk.
Asaltante:- (dando un paso al frente con una seguridad de rinoceronte en celo y exhibiendo su metralleta de gangster) ¡La vida ha golpeado mi sien varias veces, por eso quedé así y hoy les traigo una magnifica oferta: ustedes me dan sus pertenencias y yo no los mato! , ¡¿Capiche?!

¿Qué pasará?, ¿podrán Ergo y Salusi salir vivos de esta aventura digital? ¿Los asaltantes lograrán su cometido de llevarse todas las joyas, incluidas las tres tortas de arándano celosamente guardadas en la bóveda del bar?
Si querés saber como continua esta atrapante historia sintonizá http://ergodigital.blogspot.com el próximo miércoles 24 de Marzo a la misma Ergo hora, en el mismo Salusi canal.
Comunicate con Salusi a ismaelsalusi@yahoo.com.ar o a ismaelsalusi@hotmail.com (esta dirección incluye MSN). También podés comunicarte con Ergo y pedir el pase al “Cuaderno de Comunicaciones” a ergodigital@hotmail.com
Nota: Ninguno de los protagonistas adelantará lo que pasará en el próximo episodio. Si querés conocer el poema inédito de Eugenio Bolotín, solicitalo a cualquiera de las tres direcciones anteriores. Desde ya, muchas gracias.
Firma: Narrador contratado

-del Cuaderno de Comunicaciones:
Hemos recibido un sentido mensaje de "la pequeña Vivi", quién ha expresado un profundo interés por la primera parte de esta entrevista. Señorita, desde acá le mandamos un cálido abrazo y gracias por entrar en el ahora legendario Cuaderno de Comunicaciones.
Recibido: Ergo e Ismael Salusi