Olores
Bajo las escaleras de la facultad, que me conducen hacia la puerta verde de salida, y huelo a las personas. Los olores del espíritu adolescente (parafraseando a Cobain) son tan inmundos como inconfundibles. Esa rubia insulsa que baja junto a mi, huele a perfume caro; pero no rico. Es que en su mente tonta el concepto de "caro, pero el mejor" es el que predomina todas sus neuronas del buen vestir y el maquillaje exagerado. Esa rubia huele mal, señores. En el otro sentido (es decir, subiendo), viene un típico "sucio y desprolijo"; un intento de hippie que no huele a otra cosa que sahumerio barato y cigarrillo negro. Ese sucio huele a sucio. Llegando al fin a la puerta, se acumulan muchos olores, puesto que se acumula mucha gente. Desodorante infantil, sobaco, muestra de perfume de baño público, cigarrillo, pata, champú, culo, laverrap, perro, fluido corporal, menta, etc.Yo, salgo a la calle, respiro el poco aire puro que me brinda esta ciudad y me voy caminando, recordando el olor a morocho recien bañado o morocho transpirado... los dos me gustan mucho.
Recuerde amigo, amiga, que esta sección está dedicada a vuestras palabras. Reúne un manojo de ellas, atalas bien fuerte y mándame una paloma a ergodigital@hotmail.com para que las suba a este pequeño, pero no por eso menos prestigioso, estante en mi rancho virtual intitulado Ergo-Digital.


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