lunes, diciembre 20, 2004

Lea que lindo, señora. Nro. 7

El amigo Nicolás Latella, hoy se anima nuevamente a dejarnos sus palabras. Por si nadie lo recuerda, el mismo que viste y calza cortó la cinta para inaugurar la primera emisión de esta prestigiosa sección. Lo podés ver en el primer Lea que lindo, señora.
Ahora nos deja entrever que detrás de las miradas hay mucho más que lo que encontrás delante, el poder de los ojos en los ojos es inclaudicable. Y dale, qué esperás, mirálo.

Miráme
Salimos juntos por las calles rosas y nos metimos en el medio del ambiente fogoso. Me mirabas, me decías, pero no me hablabas. Los dos sabíamos que no faltaba mucho. Los dos sabíamos que algo pasaba. Los dos nos dimos cuenta que vos eras más que una simple espía y yo era más que un simple espiado. Éramos dos personitas jugando a ser superhéroes. Y así se fue dando todo y como todo se va dando me hace pensar que ya no da para más y tenemos que dejar de espiarnos. Pero hagamos un trato, yo no digo nada y vos tampoco.


Nicolás Latella
nlatella@hotmail.com


Decíle algo al amigo Nicolás, dejá tu impresión y tu sabiduría justo debajo de todas estas líneas.

¿Cómo hago para estar en la vitrina de Lea que lindo, señora? Fácil, sólo tenés que mandar aquel texto de espíritu y cuerpo breve que tengas perdido entre tus cosas a ergodigital@hotmail.com Así sin más, quedarás detrás del cristal y todos podrán leer y comentar eso que pensaste y transformaste en discurso.

Me despido alegre, la vez que viene, estaremos de fiesta. Espero que todos asistan, pronto legarán las invitaciones.