lunes, junio 20, 2005

De cómo Ergo decide de una vez por todas deshacerse de la contaminación en su discurso.

Escucha amigo, es claro que en este rancho no cabemos los dos… resolvamos esto de una buena vez”. La voz de Ergo pintó en el aire estas palabras con tonos oscuros y hostiles.
Sin más preludio, nuestro amigo se dirigía a su Alter Ego quien cancheramente parado sobre el zaguán, intentaba inmiscuir nuevamente sus pies terrenales en el rancho. La tormenta se estaba gestando, era el principio del vendaval. Luchando por vencer una a la otra, sus miradas se enfrentaron por varios minutos hasta que finalmente el Alter Ego propuso:
AE: Tiremos una moneda… si gano, me dejás pasar y prometo permitirte escribir alguna que otra reflexión cada veintinueve de febrero…
A pesar de la bronca que le hacía doler las sienes, Ergo se detuvo a pensar un instante. La llave del rancho estaba en juego, de alguna manera u otra, este individuo siempre estaba en las bambalinas acotando escasas genialidades, y no podía permitir que siga saliendo a la luz a pavonear sus alegrías y pesares. Así envuelto en su pensamiento, vio pronto como comenzaban a rodar sobre su cabeza vagos recuerdos sobre la última vez que ganó una contienda de este estilo. Una suerte de caos, en el que miles de imágenes de monedas golpeteaban los bordes de su cerebro, se adueñó rápidamente de sus neuronas. Lógicamente su mente no tardó en caer en el abismo del blanco total, pero en un relámpago milagroso, atinó a decir…
E: No, no quiero nada librado al azar. Se me ocurre algo mejor: qué te parece si resolvemos esto en una contienda de…
Detuvo abruptamente su propuesta al percatarse que hablaba solo. Mientras pensaba la respuesta anterior, el tiempo había corrido galopando rabiosamente y su Alter Ego, harto de esperar, se encontraba ahora dentro del rancho cómodamente sentado sobre el sillón favorito de Ergo (estratégicamente relleno de mijo y arroz integral), tomando una humeante taza de té verde y degustando la última masita seca, de las treinta y dos que con tanto amor había estado amasando la noche anterior, para esa mujer que nunca llegaría…
Luego de un portazo que hizo temblar las paredes, Ergo entró al rancho y lo enfrentó con los ojos desorbitados:
E: ¡Estás loco!, ¿nunca te enseñaron modales?…
AE: (hablando con la boca repleta) mmm, están muy buenas, deberías dedicarte de lleno al arte culinario… ¿tiramos la moneda?
E: ¡Jamás! (apuntando con el índice al cielo, o al techo para ser más específicos), no voy a rifar el rancho de esa manera, si es necesario lo defenderé con uñas, dientes, sangre, sudor, lágrimas, mucosidad, y todas las excreciones que se te puedan ocurrir.
AE: (paciente y con una ligera expresión de asco en su rostro) ¿Entonces?
E: (algo más calmado) Se me ocurrió algo: vamos a resolver esto de manera justa en una contienda dispuesta especialmente para la ocasión. Solo vos y yo en un duelo a cargo de la ACCI (Asociación de Contiendas para Cosas Importantes)… ¿te animás?, (con rabia) pedazo de clon imperfecto.
AE: (entrecerrando los ojos en una expresión realmente macabra) ¿clon imperfecto?, vas a morir expresión catártica de cuarta… (Hojeando su agenda) ¿Cuándo y donde?

En estos términos, el desafío quedó planteado, Ergo no tuvo más que realizar una llamada a la ACCI y todo pronto estuvo eficientemente dispuesto, en unos días nuestro amigo y su Alter Ego se debatirían a duelo la llave maestra del rancho.

¿Notaron mi presencia?...ah, ¿no?, pensé que era evidente que lo anterior no había sido escrito por Ergo... en fin, me presento por enésima vez, soy El Narrador Contratado, un tipo con suerte encargado de relatar, entre otras aventuras, la prestigiosa odisea de Ergo e Ismael Salusi intitulada “Ergo vs. Salusi, la trilogía más uno"
En nuestra próxima emisión, la terrible contienda dará inicio. Allí estará este humilde servidor junto a ustedes describiendo cada detalle, por más mínimo que sea, a fin de que no se pierdan nada de nada, pero nada nadita nadaza.

¿Volará sangre a borbotones salpicando a los paquetones de primera fila?, ¿Regalarán globos con las caras de los combatientes entre el público?, ¿Se morderán las orejas?, ¿Será el fin de Ergo-Digital como rancho perdido en la nebulosa red de redes?, ¡¿Quién ganará?!... no se carcoman las uñas de los pies, en unos días recibirán la entrada al evento en el próximo e-mail intitulado “Gente linda y soñadora"

¿Querés tu entrada al evento?... ¿en serio?, bueno, sólo tenés que subscribirte al “Club de Ergolitos” escribiendo a ergodigital@hotmail.com y quedarás cordialmente invitado a ésta y todas las publicaciones de este humilde rancho virtual, que por ahora, posee el cartel colgado en la entrada de: Ergo-Digital. Hasta pronto amigos.

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