En el capítulo anterior, Ergo decide en una actitud desesperada que la mejor forma de deshacerse de la intromisión de su Alter-Ego en este rancho virtual, es batirse a duelo. 
He aquí la primer parte de la contienda de dos polos opuestos que decidirá quién llevará las riendas de aquí en más. Acomódese, aflójese el apretado cinturón, quítese los incómodos zapatos y disfrute. La primera parte del show va a comenzar.En directo desde Buenos Aires para todo el mundo y en diferido para el asteroide B 612. Gentil y eficazmente organizado por la prestigiosa ACCI (
Asociación de Contiendas para Cosas Importantes). Señora, señor, es un honor para mí, como
Narrador Contratado, darles la bienvenida y presentarles este tragicómico duelo:
¡Ergo vs. Alter-Ego!Haga lo que quiera, soborne al gorila disfrazado de tipo amable de la puerta, fíltrese por el sistema de cloacas, hágase pasar por personal de limpieza, personal trainer, Personal con factura fija o tarjeta más cien mensajes de textos gratis; pero pase y vea. En el brevísimo instante de tres renglones debajo, la contienda dará inicio. Y vaya uno a saber con que suerte correrán nuestros valientes gladiadores ante tan durísimas pruebas impuestas por el ente organizador.
¿Ve bien desde ahí?, ¿no?, haga correr a la persona de la butaca de adelante o córrase usted y no moleste. Los gladiadores ya están en las esquinas opuestas del ring aguardando expectantes, concentrados en la victoria, sacándose chispas incandescentes con la mirada, estirando y calentando cada músculo, vértebra y ligamento para no dar ventaja al oponente. Porque esto es un guerra, es casi una guerra amigos... y todo, pero todo, vale.
¡Repique de tambores!… ¡con vaya a saber cuantos quilos de peso, ninguna pelea ganada, ni perdida, ni empatada!... con ninguna pelea en su haber, definitivamente debutando sobre el cuadrilátero; portando unos pantaloncitos color café salpicado de lunares blancos de amplio diámetro, y luciendo una vinchita blanca antiflecos, antitranspiración, anticonceptiva, antibacterial y antiestamínica. ¡En este rincón!, el gran retador de esta noche, defendiendo la llave maestra del rancho que hoy habita… señoras, señores, amigos, amigas, nuestro camarada: ¡Ergo, bandada de pájaros, Kiiiiiiing! “
APLAUSO”.
¡En el otro rincón!... rondando los setenta y tantos quilos, con alguna que otra pelea ganada dudosamente, ninguna empatada e incontables perdidas, arropado con un viejo joggin negro de elástico roto y vencido, calzado con siniestras pantuflas bordó brilloso… el desafiante… señorasseñoresamigosamigas: ¡Alter, peluca atormentadora, Ego! “
APLAUSO”.
Arbitro: Gladiadores duelistas, duelistas gladiadores, glalistas duediadores, como sea, por favor al centro del ring. Ustedes saben, ante el escaso personal de maestranza, quiero una pelea limpia y sin líquidos corporales. Apelo a vuestra buena educación para hacer de este evento un duelo digno de caballeros.
Choque de puños, codos, caderas y muñecas, y el inicio del duelo quedó sellado. A partir de la entrada de la muchacha con respectivo cartel indicador, que a pesar de que extrañamente tiene los ojos de papel es lo que menos le miran, seguido del típico campanazo, estaríamos listos para el… ¿y la campana?... ¡Talán talán!, ahora sí…
Primer Round: “Pulseada China”.Enfurecidos como animales salvajes enfurecidos, Ergo y su Alter-Ego se dirigieron a gran velocidad hacia el centro del ring donde una mesita ratona y dos almohadones especialmente dispuestos para la ocasión aguardaban. Tomaron sus manos dejando sus poderosos pulgares hacia arriba y se miraron intensamente. A la orden de tres, como si se hubiesen despertado de un terrible hechizo petrificador de dedos que los mantenía sin vida propia, ambos dedos mayores se entrelazaron a gran velocidad, en una danza macabra, buscando el punto débil del otro.
La pelea fue realmente pareja durante el primer minuto. Sin embargo, cumplidos los casi tres minutos reglamentarios, el pulgar de Ergo logró ventaja luego de un necesario dislocamiento de la primer falange, que engañó a un atónito Alter-Ego que bajaba la guardia por unos segundos. Así Ergo pudo aprisionar a su contrincante, que vaya a saber gracias a que Dios, huyó de esa cárcel de piel, mugre y uña justo a tiempo, llegando al segundo número nueve. Finalmente el campanazo cerró el primer combate en un mísero empate.
Ambos volvieron a sus refugios. Ergo se mordía los labios de la bronca, el primer round casi había sido suyo, lo que le hubiese dado una ventaja muy favorable. El que pega primero, pega más fuerte, dijo alguien alguna vez y muchos le hicieron caso.
Por su parte, su Alter-Ego, mientras se vaciaba una botella de agua sobre la transpirada cabellera y fantaseaba con ser modelo de una publicidad de queso rayado, pensaba la mejor estrategia para el segundo encontronazo.
Segundo Round: “Carrera de caracoles terrestres”.Cada uno eligió de unas cajitas especialmente dispuestas un hambriento molusco terrestre colocándolos luego sobre la línea de partida de dos canaletas que cruzaban el ring. A cada caracol le esperaba en la meta un sabroso potus, scindapsus o escindapso traído desde las lejanías de Banfield. El árbitro bajó la bandera a cuadros y ambos gladiadores dejaron libres a sus animalitos que en forma desesperada, aunque len-ta-men-te, comenzaron a correr hacia la línea final.
Mientras nuestros duelistas aturdían con gritos de aliento, cumplida ya la mitad del recorrido, el caracol del Alter-Ego descubrió al mirar a su costado, que la vida no sólo era correr por una hoja de potus, scindapsus o escindapso. Sino que allí mismo estaba la hembra que siempre veía en sus sueños. Allí correteaba lentamente la que sería madre de sus hijos, aquella hembra soñada con la que compartiría el pan hasta que la muerte los separe. Debido a que el cupido de los caracoles se hizo presente, el caracol de Ergo pronto sintió lo mismo. Sin más, ambas criaturas clavaron bruscamente los frenos y se miraron mutuamente, gustándose el uno al otro con cada mirada. Envueltos en un suspiro que sólo ellos entienden, nació el amor.
Ante el desconcierto instalado en nuestros gladiadores, la carrera fue interrumpida. Enredados en un torbellino de pasión, los enamorados moluscos no podían continuar corriendo y debieron ser retirados del ring por el personal de maestranza. Nuevamente, amigos, estábamos ante otro empate.
Disimulando la debilidad emocional producida por semejante historia de amor, Ergo y su Alter-Ego se ubicaron rápidamente en sus rincones a la espera del próximo y último round. Será el fin de esta historia, señores. Se decidirá, luego de dos mediocres empates, quién tiene el derecho de habitar este humilde, pero sentido, rancho virtual.
Hasta aquí, amigos, llega esta primera entrega de la contienda. Estaré citándolos nuevamente en 7 días para compartir el final de esta historia. ¿Quién ganará?, es difícil saberlo.
Me despido, por ahora, aclarando que si usted vive lejos, está invitado a alojarse en las inmediaciones. Contámos con exclusivos bungalows instalados sobre el barro con vista a un hermoso sauce llorón. Si prefiere la opción económica, podrá acomodarse sin problemas en la butaca.
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ergodigital@hotmail.comEl Narrador Contratado.