miércoles, agosto 18, 2004

Lea que lindo, señora. Nro. 2

Esta es una nueva emisión de esta sección dedicada a los relatos breves. Hoy, mi amiga Amalia Gieschen, entra a este rancho virtual y nos mete en la piel de una rubia que habita el estrambótico reino de la bohemia moderna. Acomódese y lea.

Una rubia

La rubia no come cerezas como Penélope Cruz, ni cruza las piernas a lo Sharon Stone. Sin embargo, pareciera que se moviera sin pudor, con una provocación particular, que esa gotita de aceite deshilachándose en su comisura o que esa leve inclinación de su torso fueran las instantáneas que hubiera plasmado el pincel de Goya si a este pintor no se le hubiese ocurrido nacer en el siglo XIX. Los comensales siguen sus cadencias mientras se atragantan con un pepino o beben de un sopetón medio litro de cerveza negra. Algunos más disimulados; pero otros –la mayoría- ya se la han llevado a las Filipinas para gozar una intensa luna de miel.
Por el contrario, las damas carraspean, aprietan sus pobres pechos o incursionan en carcajadas verdaderamente estrambóticas y miran hacia todos lados menos hacia donde todos miran. El ambiente del lobby se ha vuelto histriónico, y la rubia parece convivir con ello en total armonía. Después de devorar len-ta-men-te su comida, se levanta, balancea su largo pelo dorado y se va, tal como llegó. Esta noche su espectro revivirá acompasado en más de un sueño viril y continuará compitiendo con más de una mujer real.



No te olvides que vos también podés incluir tus líneas. Sólo tenés que mandar a ergodigital@hotmail.com tu relato breve, y tus palabras quedarán impresas para la historia.

viernes, agosto 13, 2004

Lea que lindo, señora

Fanfarrias para la ocasión, cintita típica para estos casos, hoy se inaugura una nueva sección intitulada: “Lea que lindo, señora”, la sección dedicada, como nuestra época moderna lo marca, a la literatura en miniatura, corta, breve, eficaz, adaptada a este medio. Para usted señora, señor, que no tiene tiempo de andar leyendo tanto.
Deléitese, maravíllese, que lo bueno viene en envase chico. Hoy, inicia esta joven sección, el relato de mi amigo Nicolás Latella, quién dejó caer lo siguiente de su cabeza:


Andando

La cara en la ventana que vio fue rápida como un tren que viaja ligero de carga. Así viajaba Camila, ligera, liviana, una valija y unos recuerdos.
El vagón en el que andaba tenía una luz muy baja, sus fosas nasales eran invadidas por un olor tan particular que le recordaban a la primera vez que lo había visto.
Estaba sentado, mirando hacia un costado, disfrutando de la tranquilidad que le daba aquel banco de plaza. Camila lo vio y lo supo. Y ahora estaba yendo para su pueblo, para el pueblo donde vivieron, donde tuvieron hijos, donde fueron felices, donde se separaron, donde él acababa de morir.

Nicolás Latella, nlatella@hotmail.com


¡Usted también puede aparecer como mi amigo Nicolás Latella!, ¿escribiste algo corto y querés mostrarlo al mundo?, este rancho virtual cuenta con estantes de sobra, todos para vos. Mandáme tu relato breve a ergodigital@hotmail.com y enseguida serás plasmado en este papel que no es ningún papel, pero que oficia de papel y le sale bien.