lunes, abril 19, 2004

Esta es la última entrega del encuentro. Las tres primeras están publicadas bajo los siguientes títulos y en las siguientes fechas:
-“Ergo vs. Salusi”- 10 de Marzo.
- “E vs. S: 8,66x40” - 17 de Marzo.
- “E vs. S: ¿no nos hemos visto antes?” - 24 de Marzo.
Gracias por la paciencia.

Ergo vs Salusi. La batalla final

Ergo:- ¡envido así no me olvido!
Lucas Tómbola:- ¿Qué dijiste muñeco?
E:- (cayendo en la trampa) Dije env….
Ismael Salusi:- (Interrumpiendo justo a tiempo) ¡Shhh!, no diga nada. ¡Y usted no se haga el sordo que ya hay bastantes!, escuchó bien… ¿y?, ¿qué me dice? ¿mmm?
Iba la primera mano y nuestros amigos atacaron con todo el arsenal, pero Tómbola y su pareja no parecían quedarse atrás. Alrededor de la mesa especialmente dispuesta para la ocasión, el Mozo con Mala Cara seguía atentamente el partido sin desatender a los gladiadores: el compañero de Tómbola iba por el cuarto whisky.
Compañero de Tómbola:- (apresurado y evidentemente ebrio) ¡Quierrou!
El rostro de Tómbola adquirió formas extrañas, sus ojos desorbitados miraron a su compañero en busca de una explicación. Rápido como una liebre rápida, Salusi cantó lo suyo a voz de groupier…
S:- ¡No va más! veintinueve señores.
Tómbola estaba desencajado, no podía creer la estupidez de su compañero. Miraba sus cartas deseando tener tantas como en el chinchón.
LT:- (Alterado, mordiéndose los labios dirigiéndose a su compañero) Te hablan, quelonio.
CT:- (Tratando de enfocar las difusas cartas) Ehhh, ¿Cuánto dijo?...
Nadie habló. El sonido de un plato roto retumbó en toda la cocina.
CT:- (Haciéndole un gesto al Mozo con Mala Cara para que llene nuevamente el vaso) ¡Já Já Já!, no tengo ni para el colectivo… eeeeeeh, son buenas.
El hombre gordo anotó en una servilleta especialmente dispuesta para la ocasión los fáciles dos puntos que habían ganado nuestros amigos.
LT:- (Tomándose la cabeza) No puede ser, lo mato. (Dirigiéndose al Mozo con Mala Cara con tono amenazador) Si le sirve un trago más, usted también es boleta.
Sin aparentar miedo, el Mozo con Mala Cara sólo atinó a levantar el pulgar indicando que el mensaje había sido recibido con éxito. Por su parte, el Hombre Gordo que no se perdía una, tomó la posta.
Hombre Gordo:- “La violencia es el último recurso del incompetente.” Isaac Asimov, escritor estadounidense; 1920-1992.
Tómbola no podía estar más nervioso, bebió su vaso, todavía lleno, de un trago y lo arrojó por sobre su hombro. Mientras tanto, su compañero ebrio se reía fervientemente.
E:- (Amainando la situación, jugando un cuatro de oro) ¿Qué les parece si seguimos? Usted juega Tómbola, la primera es suya.

Siendo mano, Tómbola, había comenzado el juego con un tres de basto ganando la primera vuelta ante el seis de espadas de Ismael y el cuatro de oro de Ergo. Su segunda carta fue un cuatro de copas guardándose el siete de oro para rematar.
Nuestros amigos, que habían empezado bien, no tenían resto para la pelea. Luego de la jugada de Lucas, Salusi a quién le correspondía el siguiente turno, miró a Ergo con complicidad y le dijo…
S:- Fondeau a la española sin pesto.
Ergo asintió con la cabeza ante el desentendimiento de sus contrincantes y el público…
E:- Déle nomás amigo Ismael, ya veremos que pasa.
Salusi jugó entonces un insulso rey de oro.
El compañero de Tómbola, con alto porcentaje de alcohol en la sangre, no entendiendo ni siquiera para qué había entrado al bar, jugó su siguiente carta al azar, sin mirarla: un pobre cinco de copas. Luego se recostó en la silla exhalando su último aliento.
Por su parte, Ergo ni lerdo ni perezoso, jugó un tranquilo as de oro como para terminar de ganar la segunda vuelta. Posteriormente jugó un dos de copas y preguntó a Salusi.
E:- ¿Costillita de cerdo con puré de manzana?
S:- No, de papa.
E:- Muy bien… (Entusiasmado) ¡Truco se ha dicho!
El silenció gobernó unos instantes el bar. Lucas observó a su compañero que yacía en la silla recostado, con el mentón pegado al pecho y los ojos apenas abiertos clavados en ninguna parte. Entendió que debía decidir él.
LT:- (con convicción) ¡Quiero re-truco!
S:- Papas al plomo con roquefort
E:- (inseguro) Quiero, ¿a ver? (jugando un dos de copas)
LT:- (riéndose fervorosamente) ¿Eso es lo único que tiene para ofrecerme?... (Jugando el siete de oro ganador) ¡chupáte esta mandarina!
Ergo bajó la cabeza en señal de rendición, Salusi con suma tranquilidad apoyó su última carta en la mesa…
S:- Usted gana esta vez, veintinueve en mesa. (Mirando al Hombre Gordo que parecía decepcionado) Anote por favor buen hombre.
Nuestros amigos habían perdido una batalla pero no la guerra. Tómbola saltaba de contento a pesar de que aún quedaban muchos puntos por delante. Ya todos habían devuelto las cartas al mazo menos el compañero de Lucas, que estaba inmóvil, con la última carta sin jugar, en la mano.
LT:- (nuevamente desencajado) ¡Eh, bobalicón!
Acto seguido, sin una gota más de paciencia Tómbola sacó un certero derechazo monzoniano mohamedaliano nicolinolochienze que aterrizó en el mentón de su compañero, el cuál quedó tumbado en el piso.
E:- (indignado) ¿Pero qué hace? , lo mató.
LT:- Era lo que necesitaba. (Mirando al Mozo con Mala Cara) ¿Qué espera?, traiga agua y despiértelo que tengo que seguir desplumando a estos giles.
Mozo con Mala Cara:- (acercándose al desdichado compañero de Tómbola) Me parece que este tipo esta muy mal o… muerto, (alzando la voz) un médico a la derecha, dos a la izquierda y sacáme la grande de cantimpalo que hace media hora que la pidieron.
LT:- (imponiendo autoridad) ¡Aquí nadie llama a nadie!, échele agua le digo.
De pronto se oyó el rugido de la puerta del baño y entró a escena, vestido de blanco como un ángel en patas, un hombre que nadie había visto jamás desde que ocurrió esta extraña toma de rehenes.
Extraño ángel en patas:- (con vos finita y nerviosa) Hola, mi nombre es Benjamín Lorimer, estaba escondido en el baño desde que entraron los señores maleantes. Como recién escuché que un pobre cuerpo humano cayó muerto en el piso, mi vocación de médico y una rata del tamaño de un ovejero alemán me hicieron salir. Con su debido respeto, ¿necesitan un médico, no?
S:- (con instinto maternal desbordado de ternura) Pase, pase doctor, sin miedo. Siéntase cómodo y atienda a este pobre hombre que debe seguir jugando como sea.
Benjamín Lorimer:- (ahora menos nervioso) Bueno, pero necesitaré una olla con agua, una toalla, dos escarbadientes... (Piensa un segundo) no, no, mejor que sean tres, un poco de sal, y mucho amor.
Encargado del bar:- (con carácter servicial) ¡Marcha!, ¿esta seguro que nada más?
BL:- Sí, sí, nada más, traiga lo que le dije, muchacho… ¡rápido que no nos queda mucho tiempo!
El pedido del ángel académico no tardó en llegar. Todos los presentes (menos Tómbola que se había hecho a un costado), en ronda, tomados de la mano en un acto pleno de humanidad, cumplían el papel de contención amorosa. En el centro, el médico celestial revisaba al tumbado hombre que emanaba gases altamente rancios, y algo extraños.
Todo fue en vano, la improvisada contención amorosa no dio pie con bola, Benjamín luego de revisarlo, vio que su pecho no se movía y comenzó a efectuarle los trabajos de resucitación indicados para estos casos, en el cual, según los hallazgos del último congreso de Tartaria, el individuo no respira ni por atrás ni por adelante, o sea (que no es lo mismo que osias que es el osito en el bazar), ha muerto… se nos fue…crepó.
El bar estaba paralizado, la lluvia afuera se colaba por las paredes laterales como el llanto del cielo. El silencio pareció eterno, todo giraba entorno al cadáver del compañero de Tómbola como una ruleta de la vida que se extinguía lentamente. La muerte había golpeado las puertas del bar, todo Buenos Aires estaba de luto. Un hombre que conoció a Jean Rostand, biólogo y escritor francés (1894-1977), y que dedicó su vida al arriesgado oficio del afano, acabó ahorcado por la implacable soga del alcohol.

A pesar de los pesares, el truco no había culminado. El ambiente estaba lógicamente denso, las miradas paseaban buscando una respuesta a estos episodios. Tómbola, que disimulaba muy mal su pequeño dolor por la muerte de su compañero, volvió a sentarse en su silla y ordenó fervientemente al Mozo con Mala Cara que le sirviese otro trago, dijo:
LT:- La oferta es la siguiente, necesito un nuevo compañero para terminar con este cometido, ¿alguien se ofrece? (desafiante) o… ¿elijo yo?
El silencio por enésima vez se hizo dueño del bar, nadie se atrevía a jugar con el atrevido Tómbola por miedo a correr la misma suerte que su anterior y ahora finado compañero.
BL:- (con voz de quelonio castigado) Ehhh, disculpe señor, pero yo puedo jugar si usted lo desea. Aunque usted no lo crea, en el barrio me decían… as de oro…
LT:- (algo confundido por la inesperada intromisión del sumiso médico) ¿por qué sabía jugar bien al truco?
BL:- No, no… me decían así porque hasta los dieciséis tuve problemas de control de esfínteres.
Nota del narrador contratado: Aclaración pertinente a aquellos que no han pescado la sutileza. El sobrenombre que tuvo el Doctor Lorimer tiene su raíz en el famoso juego “Culo sucio”, en el cual se dan vuelta sobre la mesa las 40 o 50 cartas españolas, y al que le toca el as de oro es culo sucio y debe lavarse.
LT:- (harto ya de la situación) Bueno ya, siéntese y mas le vale que juegue bien.

El duelo, luego del cambio, siguió su curso velozmente. El malhechor de Tómbola y su ocasional pareja tomaron delantera rápidamente ante la atónita mirada de los clientes y empleados del bar, pero los rostros de nuestros amigos reflejaban cierta calma y concentración. El Hombre Gordo indignado por el resultado del momento quiso sumar porotos en favor de nuestros amigos, pero descuidó la atenta mirada de Tómbola quién acertó nuevamente un certero derechazo monzoniano mohamedaliano nicolinolochienze, noqueando a nuestro ancho amigo quién desde el piso alcanzó a decir…
HG:- “En el mejor de los casos, el hombre es siempre una especie de animal unipulmonado, que nunca es absolutamente completo y perfecto en el sentido en que, digamos, una cucaracha es perfecta.” H.L. Mencken, escritor y crítico norteamericano; (1880-1956)
Luego el Hombre Gordo calló. El partido se emparejó. Sobresaltando a todos el encargado del bar, estornudó fuertemente rompiendo con el torbellino nasal cuatro botellas de Fernet Branca, dos de caña Legui, cinco licores Cusenier, dos botellas de anís 8 Hermanos y el orgullo del bar: una foto de Palito Ortega abrazado a Mick Jager. El Mozo con Mala Cara que siempre le asustaron los ruidos fuertes entró en shock (que no es lo mismo que Shot que es un rico chocolate relleno con maní y almendras) y rompió por la mitad cuatro mesas en un pase de ballet clásico.
Ergo, quién seguía concentrado a pesar de lo sucedido, cantó a viva voz…
E:- Bueno señores, creo que, y seguro mi amigo estará de acuerdo, ha llegado el momento de cantar… ¡tablas!, nos vamos a casa.
LT:- (con una mezcla de indignación, bronca, hartazgo y sorpresa) ¡¿Qué corno dice usted?! ¡Eso en el truco no existe! ¡Juegue!.. ¿O acaso se rinden?
S:- (con convicción) ¡Jamás!, y permítame decirle que se equivoca… yo aquí tengo (hurga en un bolsillo de su saco y saca un panfleto amarillento) el reglamento oficial de Truco que escribió el mismísimo Juan Domingo Perón mientras estaba encerrado en la isla Martín García… ¿quiere que se lo lea?
LT:- No puede ser, ese reglamento estaba perdido, es más, hasta todos dudaban de su existencia… por favor, siempre soñé con leerlo… (Entusiasmado) sea bueno, y léame una parte aunque sea, y juro que esto se termina acá…
Pensamiento de Ergo:- (recostado sobre la silla atento a la situación) pero no es tan ilógico cantar tablas… ay… como me gustan los empates… tabla, tabla… como me comería una tabla de fiambres, pero que tenga queso con agujeritos… ¿Cómo es que se llama?, ah, sí…Queso Mar del Plata… ¡que bueno!, el mar, los lobitos… ya es de noche… pero creo que sale un pullman de noche… no son tan ilógicas las tablas… de haber sabido antes, le leíamos el reglamento y no teníamos que llegar a esto…
S:- (preocupado) ¡Ergo! ¡Eh!, ¿en qué pensaba?...
E:- (saliendo de su íntimo trance) nada, nada… ¿quiere que lo lea yo, o lo lee usted?
S:- Noo Ergo, ¿en qué estaba pensando cabecita de novio?, el reglamento ya lo leímos.
Segundos después la alegría amaneció en el bar, Tómbola, el bachero del bar, que tocaba la olla de las verduras como un redoblante, y tres clientes que habían quedado, salieron de la cocina llevando en andas el cadáver del Compañero de Tómbola, al compás de la marcha peronista, dirigiéndose hacia la salida.
Nadie lo dudó, Ergo, el amigo Ismael, el Mozo con Mala Cara, el Encargado del bar y el angelical Benjamín Lorimer, se contagiaron de la algarabía y se sumaron a la marcha. Todos juntos se dirigieron hacia el Obelisco y lo abrazaron en un acto simbólico ante la mirada risueña de los peatones y automovilistas. El acto duró más de una hora y lo que empezó sólo con los escasos habitantes del bar, terminó con más de 500 personas cantando la marcha peronista, aurora y el himno a Sarmiento. Todos siguieron hasta el final excepto Lucas Tómbola, que algunos aseguran que se fugó por entre la gente cuando recién iban 15 minutos. Nadie más volvió a verlo. El cadáver del Compañero de Tómbola, fue enterrado al día siguiente con una misteriosa sonrisa en su rostro.
Hombre Gordo:- “Lo mismo es nuestra vida que una comedia; no se atiende a si es larga, sino a si la han representado bien. Concluye donde quieras, con tal de que pongas buen final.” Séneca, Lucio Anneo, filósofo latino, dramaturgo, político y eminente escritor de la edad de plata de la literatura latina; (4 a.C.-65 d.C.)

Con cierta tristeza pero a la vez con una inmensa alegría, concluimos este encuentro titulado “Ergo vs. Salusi, la trilogía más uno”. Si quieren comunicarse con Ergo y entrar de cabeza al “Cuaderno de Comunicaciones”, háganlo a ergodigital@hotmail.com; si querés comunicarte con el amigo Ismael Salusi, a ismaelsalusi@hotmail.com o a ismaelsalusi@yahoo.com.ar Se baja el telón.

sábado, abril 10, 2004

Noticias desde el más acá

Narrador contratado sigue profugo

La información de último momento señala que el “narrador contratado” sigue prófugo. Como muchos saben ha huido, luego de ingerir cantidades exageradas de alcohol, con el original, prolijamente doblado en un bolsillo de su saco, del final de la apasionante historia titulada “Ergo vs. Salusi”, destinada a ser publicada el pasado 31 de Marzo.
Desde hace ya dos días, la búsqueda, que ha tomado carácter internacional, se ha intensificado con la oportuna colaboración de la C.I.A, el F.B.I, la S.I.D.E, la A.F.A y la U.B.A. Todos los expertos de estos organismos aseguran que es imposible pensar en este momento que aún se encuentre en nuestro país. Siguiendo con esta línea de la investigación, el otro ángulo de la información nos lleva a la llegada de ciertos rumores que han arribado a nuestras oficinas, ubicadas bajo el monumento de la plaza Miserere, gentilmente cedidas por el Gobierno de la Ciudad; que indican que el “narrador contratado” se encuentra actualemnte jugando su suerte en los casinos de Mónaco. Si bien sólo se trata de un rumor, este dato está siendo verificado y en algunos días contaremos con la correspondiente información.
Por otra parte, famosos especialistas de la Universidad de Buenos Aires, aseguran que en pocos días más, nuestro narrador despertará felizmente del sueño etílico que lo ha llevado a la fuga y desaparición por más de dos semanas enteras. Se estima que si la suerte lo acompaña, emprenderá el regreso por sus propios medios y con una resaca a cuestas que le durará meses.
Si bien la búsqueda ha comenzado hace rato, el destino de este pobre “narrador” esta en manos de los artilugios del alcohol y de su suerte.
Desde acá quiero agradecer la infinita paciencia de los lectores de este rancho virtual, y convocarlos a que nos ayuden con los datos que puedan, si alguien ha sabido algo o visto al “narrador contratado” no tiene más que comunicarse con Ergo a ergodigital@hotmail.com o con Ismael Salusi a ismaelsalusi@hotmail.com , por nuestra parte, seguiremos buscando.