lunes, enero 05, 2004

Hoy Buenos Aires arde, derrite helados en segundos, hace que las camisas (o lo que uno use) se tatue en la piel, tiene superpoblación en las veredas con sombra y que sé yo cuantas otras cosas más. Salir a la calle un día como hoy, se siente lo mismo que sufre un asador que pasa horas cerca de la parrilla. Todavía siento mojada mi remera en la espalda de la casi hora entera de viaje en el bendito 109... igual es solo la sensación, no vayan a creer que soy un sucio; la remera ya me la saqué (bueno chicas no es para tanto), la escurrí y la puse a secar para volver a usarla mañana.
Deteniendomé un poco en esta cuestión del transporte público de pasajeros, el día en que cada bondi haya aire acondicionado los polos ya se habrán derretido. Pero ojo, los que van al sauna ¡no gasten más!, con módicos ochenta centavitos elija línea y pierda kilos... !Ja!, privilegios del tercer mundo señores.
Y sí, hoy estoy así de quejoso, el calor me pone así, ¡¿quién más sino?!, a mí la vida me sonrie pero con mal aliento, este calor me afloja las chavetas. Entonces no me queda más que decirles a ustedes, mis amigos porteños que surfean en esta galaxia virtual, que aprovechen la ocasión, si hoy tienen algún probelma (ya sea mental o de los riñones) no duden en hecharle la culpa a la calor... total, aunque no lo querramos el sol siempre esta.
Quejas (no hacia mí que soy sensible sino al calor) a : ergodigital@hotmail.com